| La
Habana Elegante… en papel (Convocatoria)
La
Habana Elegante, revista electrónica de literatura y cultura
cubana, comenzó a salir en la primavera de 1998, y en el 2003 arribará
a su V Aniversario. Para celebrarlo, convocamos a todos los que deseen
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un número especial por nuestro V Aniversario, el cual será
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en ese número. Aseguramos a nuestros amigos que tendremos
mucho cuidado a la hora de elegir los textos y los autores, a fin de que
la edición en papel tenga la misma aceptación que nuestras
ediciones electrónicas. La revista se presentará en Miami.
Quienes deseen más información pueden enviar sus preguntas
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Francisco
Morán, habanaelegante@pipeline.com
La
Redacción
Sonada
en grande del Jazz Latino
Andrés
D. Abreu
Al maestro Chucho Valdés, ganador de cuatro premios Grammy,
muy merecidamente estuvo dedicada la gala de clausura del Jazz Plaza
2002. Con la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por
el
maestro Leo Brouwer, interpretando obras del consagrado pianista, guitarrista
y compositor brasileño Egberto Gismonti y acompañados de
algunas de las estrellas del jazz que hicieron universalmente grande esta
edición, cerró así un Festival que alcanzó
sus veinte años de ilustres Jam Session.
Desde la misma noche inaugural, en que Chucho llenó el escenario
del Amadeo Roldán con virtuosos como Kenny Baron, Taj Mahal, Roy
Hargrove y David Murray, autores de sonados momentos delante de un público
privilegiado por la presencia de los premios Nobel de Literatura Nadine
Gordimer (Sudafrica) y Gabriel García Márquez (Colombia),
hasta el último acorde de la fenomenal clausura, La Habana "jazzeo"
del bueno durante seis jornadas.
Instantes previos a la clausura celebrada en el teatro Karl Marx,
Gonzalo Rubalcaba entregaba en el Amadeo Roldán un sentidísimo
concierto con la música de su CD Supernova, ganador este
año del Grammy Latino, suceso artístico al que precedió,
en esta sala del Teatro Auditorium, la entrega del Premio SGAE
Jazz Latino 2002.
Este Premio dotado de trofeo y 11 000 euros para su principal ganador,
le fue entregado en esta tercera edición al cubano Alain Pérez
por su obra En el Aire, tema que al decir de Chucho Valdés,
presidente del jurado, resultó entre las ocho obras finalistas la
mejor composición en cuanto a elaboración técnica
y creatividad en el reflejo de las raíces del jazz latino.
El jurado, también integrado por los maestros Dave Valentín
(E.U), Jorge Pardo (España), Gonzalo Rubalcaba (Cuba) y Booby Sanabria
(Puerto Rico), decidió otorgar el segundo premio a José Luis
Manuel (Perú) por su obra En el rincón, y el tercero
fue compartido por el español Perico Sambeat, con Nido del aire,
y el cubano José Rivero, con Que te desnudes.
Para el ganador, Alain Pérez, el jazz es la experiencia más
sincera de un músico y la posibilidad de expresar la vida misma
. Graduado de guitarra, dirección y orquestación en la Escuela
Nacional de Arte, este joven músico tuvo la oportunidad
a los 16 años de formar parte de Iraquere. De esta agrupación,
confiesa el premiado, bebió la raíz sonora del jazz. La obra
En
el Aire surgió hace cinco años atrás a petición
del saxofonista Román Filiu quien buscaba un tema de graduación.
Alain tomó este leit motiv para invocar sus conocimientos
y como del aire le fue llegando la inspiración. Considerada
por su autor como un rápido vuelo por diferentes estados de la música,
la composición ganadora esta dotada de la frescura y la voluntad
inquietante de la juventud.
Otro de los altos momentos musicales del Jazz Plaza 2002 lo constituyó
el Homenaje a Frank Emilio celebrado también sobre el escenario
del sala Amadeo Roldán del Teatro Auditórium.
Con un piano que fue tocado lujosamente durante toda la noche por siete
músicos de varias generaciones Frank Emilio recibió a su
memoria un tributo más que honorable.
El muy joven Rolando Luna, mostrando talento, Arturo O’Farrill, vertiendo
la herencia musical de su padre Chico O’Farril, Aldo López Gavilán,
impresionante en la sensibilidad de su indetenible ascenso, y la avezada
presencia de Ronnie Mathews (invitado especial) conformaron una aliciente
y equilibrada primera parte del homenaje. Para el segundo tiempo el programa
puso las teclas a disposición del prestigio de Chucho Valdés,
la constancia de Ernán López-Nussa y el rigor acústico
de Gonzalo Rubalcaba, ellos desbordaron sobre el piano sus dotes personales
y llevaron al público al éxtasis musical que provoca el jazz
de altura.
El XX Festival Jazz Plaza también se recordará por
la visita de otros monstruos del género como el saxofonista Joe
Lovano, considerado número uno en su instrumento por diferentes
encuestas de la crítica y el público, y por las Jam Sessions
en el hotel Presidente y el bar Delirio Habanero del Teatro Nacional,
donde se vislumbraron nuevos talentos llegados al Taller Internacional
y al Encuentro entre Escuelas de Jazz, otra de las novedades de esta sonada
edición del Jazz Latino en La Habana.
Cuba
en Noticias, 19 diciembre, 2002
Madame
Ceme
Quiromántica
francesa
Malecón
22, altos, esquina á Genios. Teléfono 1230
Única científica que hay en La Habana. Véanla,
no engaña a nadie. Horas de consulta, de 2 a 7 de la tarde.
La persona que quiera una hora especial, únicamente por la mañana,
avise por teléfono. Satisfacción garantizada. Más
de 20 años de experiencia. Experta en casos difíciles
como los de la Zafra de los Diez Millones o la disputa en torno a Elián
González. Ha prestado sus servicios en la UNEAC, pero ahora
está trabajando con el turismo. Se aceptan pagos en euros,
en dólares o en francos. Recomendada por César López.
Rinden
tributo navideño al músico cubano Esteban Salas
Viviana
Muñoz
Al cumplirse 200 años del fallecimiento del compositor cubano Esteban
Salas, considerado el más importante en la música clásica
del siglo XVIII en todo el continente americano, la comunidad cubana le
rinde hoy un especial homenaje. En un concierto en la Iglesia San Juan
Bosco, las armonías cristalinas del Coro Infantil Filii Dei
del templo y una selección de las mejores voces juveniles de la
Gran Opera de Miami nos remontaron en el tiempo para revivir la magia de
la música barroca.
La fusión de instrumentos de cuerdas con estupendas voces de tenor,
soprano y contralto, así como las cándidas notas del Coro
Infantil, interpretaron villancicos del maestro Salas en el marco de una
de las iglesias más tradicionales de la Florida, la cual embellece
un fresco realista en el que se destaca el rostro de Jesucristo dando la
bienvenida a un pueblo inmigrante.
La idea del concierto, de monseñor Emilio Vallina, pudo concretarse
con la ayuda del músico cubano, el maestro Alfredo Fernández,
quien proporcionó todas las partituras y el asesoramiento para el
montaje del concierto.
''Seleccionamos las mejores voces e instrumentistas, tanto de la Gran Opera
de Miami como de diversas universidades, unidos al Coro Infantil y, así,
comenzamos a hacer realidad algo que parecía imposible'', afirmó
Fernández.
''Con el maestro Fernández coincidimos en la idea de hacer este
acto tan justo para un músico extraordinario, que merece el reconocimiento
de toda la comunidad'', enfatizó monseñor Vallina.
A
partir de las 7 p.m., en el 1349 West Flagler Street, el sueño de
monseñor Vallina se tornó en realidad.
''Quisimos convocar a este gran evento a toda la comunidad de la región,
para saborear nota a nota lo mejor del repertorio en villancicos del maestro
Esteban Salas'', subrayó el maestro Fernández.
Al
coro de 10 voces, montadas y dirigidas por el maestro Ruben Frómeta
Samón y al grupo de cámara (violín, violoncello y
cémbalo continuo), bajo la conducción de su hijo, Ruben Frómeta
Jr., se suman las voces de la soprano Mabel Padrón, primer premio
de canto en Viena, Austria (2000); la del tenor Lieben Castillo, primer
premio al Talento Juvenil, Nueva York (2001).
En la primera parte de la velada se escucharon Un musiquito nuevo
(villancico a cuatro voces y violines, 1797); Una nave mercantil
(villancico a tres voces con violines, 1791); Los bronces se enternezcan
(villancico a dúo con violines); Qué niño tan bello
(villancico a dúo con violines); Claras luces (villancico
a cuatro voces y violines) y Toquen presto a fuego (villancico a
cuatro voces y violines).
En la segunda parte, junto al Coro Infantil: Traed antorchas (villancico
popular francés, siglo XVIII); Niño chiquito (de Pedro
Aranaz y Vides, siglo XVIII), proporcionado por las monjas benedictinas
de la abadía Santa Escolástica, Argentina; A la Rú,
A la Rú (villancico catalán, siglo XVIII) y Dona NobisPacem,
villancico atribuido a Antonio Vivaldi en el tiempo que vivió en
Venecia.
''Fue una gran ocasión para unir a nuestro pueblo cubano y a toda
la comunidad de Miami en este magno acontecimiento'', dijo monseñor
Vallina, quien también resaltó la calidad interpretativa
de los jóvenes talentos.
En la Navidad de 1725 nació Esteban Salas en La Habana, y vivió
allí hasta 1764. En el Coro de la
Iglesia Mayor aprendió a tocar el violín y el órgano,
y a cantar como tiple I.
Al cumplir los 15 años entró en el seminario de San Carlos,
donde estudió filosofía y derecho canónico. Se cree
que vivía de dar clases privadas de música y de piezas que
componía para iglesias.
A juicio de expertos es incomprensible que su trabajo se haya mantenido
en la más absoluta oscuridad, y que sólo ahora surjan a la
luz más datos sobre su vida y su obra.
''Aún hablando en el contexto de la amplia producción de
la música cubana, muy poco se ha hecho y se ha divulgado, especialmente
fuera de la isla'', dijo el maestro Fernández.
''En 1944, el escritor cubano Alejo Carpentier, buscando en el archivo
de la Catedral de Santiago de Cuba, encontró los primeros trabajos
musicales que sacaron a la luz la obra de tan magno compositor'', agregó
Fernández.
El
Nuevo Herald, 21 de diciembre, 2002
Lisandro
Otero, Premio Nacional de Literatura
Antonio
Paneque
Lisandro Otero, escritor cubano cuyo aporte literario es reconocido dentro
y fuera del país, fue proclamado ayer Premio Nacional de Literatura
por un jurado que votó unánimemente a favor de su candidatura.
Nancy Morejón, presidenta del jurado y galardonada el año
anterior con esa distinción, la más importante otorgada por
el Instituto Cubano del Libro a un escritor por la obra de toda
su vida, destacó "el importantísimo legado de Otero a la
narrativa cubana contemporánea".
Este año la Editorial Letras Cubanas reunió en un tomo, bajo
el título Trilogía cubana, sus novelas La situación
(1962, Premio Casa de las Américas), En ciudad semejante
(1970) y El árbol de la vida (1992), textos fundamentales
en la narrativa insular de la segunda mitad del siglo XX.
Granma,
21 de diciembre, 2002
Muere
José Hierro
El
deceso tuvo lugar el pasado 21 de diciembre a las 2:30 p.m
Donde
Hierro dice adiós
Emilia
Ruiz Martínez
En
el cementerio de la Almudena de Madrid tuvo lugar ayer la incineración
de los restos mortales del poeta José Hierro, aunque sus cenizas
reposarán en Cantabria, en el Pabellón de Hombres Ilustres
del santanderino cementerio de Ciriego. Al acto asistieron, entre otros,
el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano
y el director de la RAE, Víctor García de la Concha,
MADRID.
Ya desde muy joven, cuando sólo contaba con 25 años, José
Hierro marcó su poesía con una cosmovisión positiva,
enérgica. En «Alegría» (1947) se trasluce un
modo de mirar el mundo, una fuerza inusual con la que el poeta se enfrenta
a la vida; hablando del final de ella, desde la perspectiva de su juventud,
Hierro sentencia en «El muerto»: «Morirán los
que nunca jamás sorprendieron/ aquel vago pasar de la loca alegría./
Pero yo que he tenido su tibia hermosura en mis manos/ no podré
morir nunca./ Aunque muera mi cuerpo, y no quede memoria de mí».
Más de cincuenta años después, ayer mismo, los que
le amaron y admiraron despidieron por última vez ese cuerpo, que
se hizo después ceniza.
En el cementerio de la Almudena se dieron cita, además de sus familiares,
numerosos amigos y representantes de la cultura. A las tres de la tarde
llegaba aquél que pensaba que la vida es «esa roca en que
rompe la ola, /la flor misma que vibra y se llena de azul bajo el claro
noreste». Esos mismos símbolos le acompañaron ayer.
El invierno madrileño regaló a las flores que al cementerio
llegaron un atisbo de luz, quizá señal de otra vida, de más
alegría.
Poesía
en el adiós
El alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano,
junto al secretario de Estado de Cultura, Luis Alberto de Cuenca; Víctor
García de la Concha, director de la Real Academia Española;
Fernando de Lanzas, director general del Libro y Andrés Amorós,
director del INAEM, estuvieron ahí, en el crematorio de la Almudena,
porque ayer no sólo se despedía al padre, al abuelo o al
amigo; se decía hasta luego a un extraordinario poeta, a su verso
comprometido, que siempre ocupó un lugar destacado en la cultura
española. Allí se reunieron escritores, que se vieron unidos
a José Hierro no sólo por la literatura, sino también
por la amistad. Como el día en que murió el poeta, silencio,
respeto y emoción contenida.
Todos accedieron a la capilla. Muchos debían ser los que querían
ver a Hierro antes de dejar de ser cuerpo, porque hubo quienes tuvieron
que quedarse en las escaleras e intuir lo que dentro ocurría.
En el interior no hubo responso, sino poesía. El yerno del poeta,
el editor Manuel Romero leyó, sobrecogiendo a los asistentes, «Historia
para un muchacho», del Libro de las alucinaciones, para dar
paso después a Elsa López, de la Fundación Antonio
Gala y amiga de Pepe Hierro, quien dio voz al poema que cierra Cuaderno
de Nueva York (1999), su último libro. «Vida» es
el título del soneto en el que el creador juega con dos contrarios
para hablar del gran final. Su primer endecasílabo resume el significado:
«Después de todo, todo ha sido nada». El poema concluye
con un terceto de impacto, contundente: «Qué más da
que la nada fuera nada/ si más nada será, después
de todo,/ después de tanto todo para nada.». Todo un epitafio.
Después de escuchar sus versos, todos guardaron un minuto de silencio,
antes de que una cortina les separara de José Hierro. De nuevo,
«Sin palabras, amigo; tenía que ser sin palabras como tú
me entendieses». Después, en nombre de la familia, se dieron
las gracias por la atención y el afecto mostrados. A la salida,
Luis Alberto de Cuenca nos dijo: «Se ha muerto un mito. Le hubiera
encantado morir recitando».
El hombre y el poeta fueron recordados en muchas ciudades españolas,
no sólo por haber sido un referente de la poesía española
de los últimos cincuenta años, sino por su carácter,
su humanidad. A Cantabria se sumaron, al declarar la jornada de ayer día
oficial de luto por la muerte de Hierro, Ávila, donde fue declarado
hijo adoptivo el pasado mes de febrero (José Hierro formó
parte del jurado del premio Nacional de las Letras Teresa de Jesús
) y Talavera de la Reina, cuya concejalía de Cultura dará
a conocer hoy el homenaje que el Consistorio pretende rendir al poeta.
Sus cenizas serán trasladados al Pabellón de Hombres Ilustres
del santanderino cementerio de Ciriego para descansar en paz.
Pero que nadie crea que sufre ahora de soledad. Él ya dijo en un
verso: «Hay que no sentirse solo./ Compañía presta
el eco.» («Con las piedras, con el viento», 1950).
ABC,
23 de diciembre 2002
Violette
de Venise
¿Sabía usted que la Violette de Venise es el agua
de tocador preferida por Pablo Armando Fernández?
Pero, amiga, ¿cuál qué cree usted que sea entonces
el misterio de la lozanía de la cabellera de Pablo Armando? ¿No
sabía usted que, además de poseer una de las más exigentes
colecciones de bebidas en su bien abastado bar, también Pablo Armando
posee una no menos envidiable colección de aguas de tocador? ¿Y
no sabía tampoco que,
en esa colección nuestra Violette de Venise es la preferida?
De éstos y de otros muchos secretos suyos se enterará usted
si adquiere en la Feria del Libro,
Junto a las voces del designio. Revelacionesdel
poeta Pablo Armando Fernández, nada menos que contadas a través
de la pluma de Luis Báez. Sí, Luis Báez es ése
mismo... bueno, usted sabe, ése donde el periodismo se detuvo.
Pero, no obstante, esas Revelaciones no están como para perdérselas.
Lea, en la intimidad de su boudoir, las revelaciones que llegarán
a usted con el inconfundible aroma de nuestra Violette de Venise.
Cada una de las admirables páginas de Pablo Armando ha sido cuidadosamente
lavada, perfumada en el agua de tocador Violette de Venise.
Como que las escribió en el vientre del pez y entre las
patas del caballo. Aproveche usted también, aunque no
escriba, ese magnífico lavatorio que le ofrecen los polvos de arroz
y el agua de tocador Violette de Venise.
Veritables
Grains de Santé du doctor Franck
Estimada
lectora que acudirá a la Feria Internacional del Libro en La Habana
en busca de las Revelaciones de Pablo Armando, no vaya tan de prisa,
o al menos, no sin tomar antes las debidas precauciones. Aunque usted adquiera
la milagrosa Violette de Venise, no le aconsejamos exponerse
a la prosa de Luis Báez si no tiene en su botiquín los Verdaderos
Granos de Salud del Doctor Franck, el reconocido especialista parisiense.
Estos Granos de Salud -- tomados antes de sentarse a leer el susodicho
libro -- evitarán que usted sufra de los mismos males que se han
quejado quienes han tenido entre sus manos uno de los libros del Sr. Báez:
estreñimiento, catarro de la vejiga, cistitis, pesadez gástrica,
náuseas, etc. Al comprar los Veritables Grains de Santé,
exija el rótulo adjunto en cuatro colores, impreso sobre las cajitas
azules metálicas y sobre sus envoltorios. Toda cajita de cartón
u otra clase, no será más que una falsificación peligrosa.
París, Farmacia Leroy, 9, Rue de Cléry.
Sepultada
la trovadora Berta Martí
Omar
Vázquez
Berta Martí, voz prima del célebre dúo Hermanas
Martí, que devino verdadero bastión de la canción
trovadoresca cubana, fue sepultada ayer, en la Necrópolis de Colón.
La popular cantante había nacido en La Habana, el 4 de julio de
1919. Con su hermana Amelia se presentó
en 1938, en el programa radial La corte suprema del arte, el cual ganaron
e iniciaron así una fructífera carrera artística.
La musicóloga María Teresa Linares, al despedir el duelo,
en presencia de Amelia, otros familiares y admiradores, destacó
la trayectoria de Berta, quien estudió guitarra clásica en
el Conservatorio Amadeo Roldán, donde se graduó
con Medalla de Oro y enseñó a su hermana.
En La corte suprema..., que se transmitía entonces por CMQ Radio
(después de fundada la Televisión -1950- se insertó
en ese medio) Las Hermanas Martí se presentaron al principio
con Hijo mío, de Manuel Corona, y ganaron finalmente
con Arrullo de palmas, de Ernesto Lecuona, que se convirtió
en tema de presentación del dúo.
Las Hermanas Martí actuaron en Estados Unidos (Nueva York,
Tampa y Miami) y México (Mérida, Yucatán). Grabaron
cuatro discos LD y durante años mantuvieron un programa en Radio
Progreso. Su repertorio incluía más de mil obras, entre
las que se destacan también sus interpretaciones de Longina,
de Corona; Ausencia, de Jaime Prats y otras que quedan como clásicas
en sus voces.
Berta
Martí había recibido la Medalla Alejo Carpentier (1984),
y la Distinción por la Cultura Nacional, entre otros reconocimientos
por sus aportes a nuestra música.
Granma,
24 diciembre 2002
Ruiz
Armengol, otra despedida
Pedro
de la Hoz
Armando Manzanero le dijo "maestro" sin sonrojarse y César Portillo
de la Luz siempre lo ponderó entre los mexicanos que habían
comprendido mejor el filin. El último domingo murió en Cancún,
a los 88 años de edad, luego de una intensa lucha contra el cáncer.
Su nombre siempre será recordado por sus aportes a la cancionística
latinoamericana: Mario Ruiz Armengol.
En la única e interminable conversación que tuve con él,
en Ciudad de México un día de octubre de 1990, me reveló
las claves de su cercanía con el bolero cubano y aventuró
el futuro promisorio del jazz latino: "Lo que se ha hecho hasta ahora es
nada; lo mejor vendrá después, porque tenemos las verdades
rítmicas y armónicas que nadie tiene".
Había escrito páginas imperecederas como Muchachita,
Aunque
tú no me quieras, El ángel negro (para
el cine, que por algo fue llamado más de una vez, exactamente once,
a sonorizar las páginas de oro de ese cine mexicano melodramático
y tenaz). Lo suyo fue el bolero de altura, sabroso y transparente como
el agua, y eso que llamó miniaturas, composiciones de suma elaboración,
a las que dedicó los últimos veinte años de su vida.
Entre Vicente Garrido, Álvaro Carrillo y Armando Manzanero, habría
que situar a Mario como uno de los que ensanchó el camino de la
canción mexicana postlariana.
Granma,
24 diciembre 2002
Vitalidad
de Julio Girona
Pedro
de la Hoz
Cuando José Luis Rodríguez, el Chino, uno de los más
contumaces promotores de las artes plásticas en las últimas
décadas, llevó a Santa Clara aquellos apuntes de soldados
y muchachas asaeteados por la pólvora, memoria del paso del artista
por los campos de guerra de la segunda conflagración mundial, Julio
Girona era ya uno de los pintores más reconocidos dentro del movimiento
abstracto expresionista en Estados Unidos, donde había vivido desde
los cuarenta. Muchos de los jóvenes pintores se asombraron del oficio
y la frescura del maestro, y mucho más, al conocer algo más
extensamente su obra y comprender que había en ella una anticipación
sorprendente de los aires de audacia y transgresión que caracterizó
la explosión de la plástica insular de la época. Esto
ya lo venían comprendiendo al ver en 1986 una limitada pero sorprendente
retrospectiva en Bellas Artes y dos años después Rumor
del tiempo, en la Galería Habana.
Julio, que nunca dejó de pensar en Cuba ni de sentir a lo cubano,
que seguía siendo aquel inquieto protagonista social que acompañó
a Sicre en la confección de la mascarilla mortuoria de Martínez
Villena, vivió los últimos años prácticamente
entre nosotros y halló, como era de esperarse dada su enorme estatura
artística, un pleno reconocimiento que se tradujo en el otorgamiento
del Premio Nacional de Artes Plásticas en 1998. Ese Julito
vital, con ánimo para escribir y publicar cuentos y poemas de sumo
ingenio y honda sensibilidad, radical en sus posiciones patrióticas
y en sus ímpetus revolucionarios, es el que permanecerá como
semilla y flor. Su fallecimiento ayer, en esta capital, a los 88 años,
no podrá privarnos de una vitalidad artística que fuimos
redescubriendo en exposiciones desde 1978, cuando mostró Visiones
en la Casa de Cultura de Plaza, hasta las deslumbrantes piezas agrupadas
bajo el título Un pájaro se paró en mi ventana,
apenas el año pasado en la sede del Instituto Cubano del Libro.
Lengua
rebosada
Pedro de la Tos muestra, una vez más, su artes de prestidigitación.
En sus manos, Girona se transforma en un embalsamador de héroes
revolucionarios, o más bien en un maquillista, puesto que una mascarilla
remite lo mismo a Anubis que a un salón de belleza. No queda
claro si Girona simplemente acompañó a Sicre, o si de paso
retocó la palidez, o resaltó con la sombra adecuada la pupila
insomne de Martínez Villena. Más aún, es el
mismísimo Pedro de la Tos el que -- cuchillita rusa oxidada en mano
-- se echa sobre la nevera donde se guardan los cadáveres nacionales
para trucidar el de Julio Girona. Así, separa de un tajo al
Girona que se radicó en los Estados Unidos del que -- según
el arti-culista -- "nunca dejó de pensar en Cuba ni de sentir
a lo cubano," y fue "radical en sus posiciones patrióticas."
Entrenado en el arte de amortajar cadáveres, Pedro de la Tos es
un digno exponente de la escuela cubana de lo mismo.
Rosario
Novoa, maestra de maestros
La destacada maestra de maestros Rosario Novoa Luis, falleció el
martes en esta capital, a la edad de 97 años. Fundadora del Departamento
de Historia del Arte de la Facultad de Artes y Letras de
la Universidad de La Habana, era graduada de Pedagogía y Filosofía
en 1928 y dedicó más de 65 años a la enseñanza.
La doctora Novoa promovió la introducción de los estudios
de arte cubano, latinoamericano y oriental en el nivel universitario. Desde
sus inicios en la vida profesional se preocupó por la promoción
cultural mediante charlas y conferencias, labor que desempeñó
a plenitud y en la cual formó a sus discípulos a partir del
triunfo de la Revolución.
Gran parte de su quehacer lo consagró a la investigación
docente, con la publicación de trabajos sobre arte precolombino
y colonial, así como también realizó desde 1937 estudios
bibliográficos en función de la docencia.
Fue merecedora de numerosas condecoraciones, entre otras, Heroína
Nacional del Trabajo de la República de Cuba, Profesora de Mérito,
Premio Nacional de la Enseñanza Artística y en 1994 recibió
el título de Maestra de Maestros, distinción especialmente
creada por la casa de altos estudios para rendirle homenaje.
A la doctora Novoa no le gustaban los elogios porque era tremendamente
modesta, "una persona corriente que ama la vida muchísimo", como
ella misma se calificó. Arribó a sus 97 años "feliz
de dar clases, de pertenecer a este pueblo irrepetible, que con Fidel al
frente ha sabido dignificar al ser humano." Esa expresión
la retrata de cuerpo entero y evidencia el estado de lucidez en que la
sorprendió la muerte (Agencia de Hipertensión Nacional).
Honrada
Alicia Alonso en Perugia
PERUGIA, Italia (SE).- La prima ballerina assolutta Alicia Alonso
recibió la Medalla de la Ciudad de
Perugia de manos de Renato Locchi, alcalde de la localidad, en acto celebrado
en el Palazzo del Priori Corso Vanucci.
La valiosa pieza es una réplica de una antigua moneda que circuló
en esta región en 1500, y que conmemoraba el debut de Alicia en
Giselle, 1500 años atrás.
El emotivo gesto de reconocimiento a una de las cumbres de la danza universal
de todos los tiempos coronó la gira del Ballet Nacional de Cuba
por diversas ciudades del Norte de Italia, donde actuó en plazas
de gran prestigio como el teatro Nuevo Giovanni da Udine, el teatro
Sociale
de Trento, el teatro Fraschini de Pavia, el teatro del Giglio
de Lucca, el teatro Verdi de Terni y el teatro
Morlacchi
de Perugia.
Aquí mostraron las puestas en escena de Bodas de sangre,
coreografía de Antonio Gades; y Carmen, creación danzaria
de Alberto Alonso.
En estos momentos el Ballet Nacional de Cuba se encuentra enfrascado en
el montaje de una nueva producción con coreografía, dirección
de escena, montaje escenográfico, diseño de luces y de vestuario
a cargo de la ex-simia Alicia Alonso, la cual, además, tendrá
a su cargo el rol protagónico. Se trata de la adaptación
de la muy conocida pieza teatral de Lope de Vega: La dama boba. La
foto de Alicia que presentamos corresponde al opening, cuando se abre la
cortina. El ballet, con música de Compay Segundo, será estrenado
en la próxima Tribuna Abierta a celebrarse en el municipio de Caimito.
Granma
Roberto
Blanco, pensar en público
Amado
del Pino
Me contó en una larga entrevista para Revolución y Cultura
que al teatro de arte, que contra vientos y mareas diversas, subía
a las tablas en la década de los cincuenta, asistía poco
público. Evocando una función de la lorquiana Amor de
don Perlimplín con Belisa en su jardín, Roberto Blanco
recordaba -con su formidable mezcla de honda cultura y sentido del humor-
que aquellos
preciosos versos: "Ábreme la puerta, amor/ que vengo muy mal herido/
herido de amor huido/ herido muerto de amor", se los dijo "a nadie". Ahora
este teatrista imprescindible, Premio Nacional de Teatro 2000, acaba
de morir y es la escena cubana y su público los que andan mal heridos
por su pérdida.
Blanco
(La Habana, 1936) da pruebas de su talento desde los años de Teatro
Universitario y el triunfo de la Revolución lo sorprende listo
para empeños mayores. Ya en 1963 brilla como actor en Fuenteovejuna,
bajo la dirección de Vicente Revuelta, otro de los grandes. En el
65, dentro de la legendaria compañía Teatro Estudio,
vuelve a Lorca con una puesta de Doña Rosita la soltera o
el Lenguaje de las flores, en la que pulsa todas las posibilidades
del discurso realista y el lenguaje de los objetos en el escenario. Después
incursionaría en claves diversas, buscando como centro al actor
y con una singular sabiduría para lograr la espectacularidad. Su
escena de las lavanderas en Yerma ha quedado como una imagen de
antología.
Roberto fue además un creador de grupos, un líder del escenario.
En los sesenta, a cargo de Teatro de Ensayo Ocuje, y años
más tarde con Irrumpe busca un equilibrio entre lo más experimental
y una honda raíz popular. Cuando, a mediados de la década
regresa de un intenso período de entrenamiento en el Berliner
Ensamble, muchos pensaron que escogería un título de
Brecht para seguirlo de cerca. Blanco asume María Antonia,
de Eugenio Hernández Espinosa, un texto que pone en el centro al
negro y al blanco pobre, con sus resonancias vitales y religiosas más
entrañables. En esa puesta el brillante director mezclaba el legado
brechtiano y la decisiva experiencia de su viaje a África. Roberto
enseñaba pocas veces una vieja foto en la que aparece junto al Che,
al que sirvió de traductor. Este oficio volvería a ejercerlo
en los setenta. El apego a Martí se le convirtió en obsesión
al llevar a las tablas, una y otra vez, las páginas del Diario
de Campaña.
Hace
poco más de un año presidió el Festival de Teatro
de La Habana. Los que asistimos a la jornada de clausura no olvidaremos
el hermoso texto que leyó, como el gran intérprete que fue
y perenne cómplice de la inteligencia. Recordé entonces y
ahora aquella conversación -uno de esos regalos que me ha hecho
el periodismo- en la que Roberto comentaba: "Al teatro van los sensibles,
los que les gusta pensar en público".
Granma,
25 diciembre, 2002
Crónica
de un asiento vacío
A
mis compatriotas:
Me han informado que numerosos ciudadanos se interesan por conocer mi actual
estado de salud. Les contaré con la mayor amplitud posible, sobre
todo para que dejen de hacerse ilusiones.
El ridículo e inoportuno hecho que me sacó de circulación
tuvo lugar del siguiente modo. El lunes 16
de diciembre descubro en horas de la noche cierto malestar en la parte
exterior de la pierna izquierda, que se ubicaba más o menos en la
zona media entre la rodilla y el tobillo. La observo rojiza, con calor,
acompañado de cierto dolor. Al parecer alguna hormiga, mosquito
o cualquier otro insecto recién llegado de Miami me había
picado en ese punto. Me parecía recordar que por la mañana
estuve rascándome esa parte de la pierna. Inconscientemente me había
ocasionado una pequeña lesión en la piel. Gérmenes
oportunistas, contrarrevolucionarios y apátridas que suelen estar
en la propia piel, sin duda aprovecharon la brecha y penetraron por ella.
Los médicos acostumbran atribuir esas fechorías a unas bacterias
llamadas estafilococos, que andan por todas partes y a veces se convierten
en patógenos, pero nosotros sabemos que el enemigo es capaz de cualquier
cosa. Esa noche, para contra-atacar, se me recomiendan fomentos fríos
de suero fisiológico y colocar la pierna de forma horizontal. No
estar de pie. Se añaden unas pastillas para ayudar.
Cumplo con rigor las instrucciones los días 17 y 18. Me preocupaba
especialmente una actividad comprometida para la noche de este último
día con los representantes diplomáticos en nuestro país.
Como ustedes saben, yo presido siempre todas las actividades. De
modo que faltar a una sola habría dado lugar, inmediatamente, a
comentarios malintencionados sobre mi muerte inminente. No podía
faltar, y decidí asistir. Primero muerto antes que ausente. Yo soy
el Presidente, y los presidentes presiden. Por la madrugada del día
19, después de varias horas de intercambio de impresiones,
conversación y atención a los invitados, (es decir, después
de intercambiar impresiones conmigo mismo sobre las prisiones, y de conversarles
a los invitados a fin de que me atendieran ) al retirarme observé
mayor inflamación y enrojecimiento en la pierna afectada. Las molestias
se incrementaban. Era necesario tomar medidas, y para ello convoqué
al Estado Mayor del Estado sin darme cuenta de que era yo mismo, por lo
tanto, a quien convocaba. El problema inicialmente fue calificado como
celulitis (o sea, de un envejecimiento del pellejo y de las membranas cerebrales).
Había que evitar su evolución hacia una linfanguitis. Tenía
por delante la conmemoración del 80o Aniversario de la fundación
de la FEU al día siguiente, viernes 20, a las 6 de la tarde, y la
última sesión de la Asamblea Nacional el sábado 21
a las 10 de la mañana, que eran para mí dos actividades extraordinarias
de ineludible asistencia. Imagínense, Yo no podía perderme
eso; Yo no podía dejar de presidir. Faltar era darle la razón
al enemigo, y caer en la lengua biperina de una tal Eyda, de Maryland.
Porque, compañeros, esa Eyda se manda un bíper que pa qué
les cuento.
Fomentos fríos, pierna horizontal (pero no la de puerco), antibióticos
fuertes, tres horas diarias de HBO, sopitas Campbell's, Yoplait, y reemplazar
la Coca-Cola por la Diet Coke. "¡Nada de Coca-Cola!," vociferaba
el médico. Esa fueron las órdenes que recibí. Así
vi pasar la conmemoración del 80o Aniversario, que seguí
por la televisión. Tenía, no obstante, el gran dilema de
la Asamblea: mi olímpico récord de asistencia, tal vez una
marca mundial, estaba en riesgo de interrumpirse. ¿Rompía
o no rompía otra vez la disciplina? ¿Dejaría esperando
a los fotógrafos? ¿Cómo justificar mi ausencia cuando
mi imagen ha sido, desde hace más de cuarenta años, el patrón
de pruebas de la televisión cubana?
Lo peor de todo fue que supe que antes de los antibióticos y otros
medicamentos modernos, el reposo era la única terapia, y que aun
con esos medicamentos no hay solución para celulitis o linfanguitis
sin reposo. No tuve más remedio que resignarme. Era un deber proteger
mi querida pierna izquierda; de haber sido la derecha, hasta la hubiera
amputado. ¡Coño!, pero ¿por qué será
que la izquierda es la que se jode siempre? Con ella practiqué muchos
deportes, jugué incluso fútbol, corrí en las pistas
deportivas, salté, nadé, escalé montañas, recorrí
miles de kilómetros en la Sierra Maestra, patié en el trasero
al imperialismo; me moví con los soldados en el Escambray y en Girón
(¡cómo nos movíamos!), y participé en las Marchas
del Pueblo Combatiente, y en las golpizas y tiraderas de huevos y de tomate.
Fue mi pierna guía en la política. Nunca me falló.
No podía yo traicionarla ahora. Yo tengo mis lealtades, no
se crean. Además, ¿se imaginan ustedes lo que habría
sido sin mi pierna izquierda la Cuba del día después ?
Había que salvarla para la Historia, y claro, para las cámaras
de televisión.
Los tres o cuatro días que me prometieron se elevaron a más
de una semana. Convertida finalmente la lesión en un comienzo de
linfanguitis, el reposo y los medicamentos la han reducido a casi cero.
¡Cuando un Presidente enérgico y viril lucha, las lesiones
tiemblan! Falta muy poco para disponer de nuevo totalmente de mi pierna
izquierda.
No se sabe lo que he aprendido en estos días sobre celulítis,
linfangitis, antibióticos, fomentos, etcétera, etcétera.
Bueno, ustedes saben que Yo lo sé todo sobre Todo. Me he vuelto
más enemigo de los mosquitos y otros insectos dañinos. He
jurado aniquilarlos, y que nunca más volveré a rascarme de
una picada. Pronto convocaremos a una Marcha del Pueblo Combatiente contra
los mosquitos imperialistas que intentaron doblegar mi pierna izquierda.
Nadie piense, sin embargo, que he perdido tiempo. Gracias a la televisión
he seguido de cerca los más importantes acontecimientos dentro y
fuera de nuestro país: los percances de mi pierna. Y gracias al
teléfono he mantenido contacto permanente con todos los compañeros
necesarios: los médicos y los compañeros de las Brigadas
de Respuesta Rápida, que para eso fueron creados: para responderme
rápidamente. Me he ocupado de más asuntos que los que atiendo
normalmente. He dispuesto de más tiempo para leer (he leído
todos mis discursos) incluso para dormir una o dos horas más que
lo habitual. Un promedio de 16 horas diarias de actividad neta.
¡No se sabe lo que vale un buen reposo! Ustedes, queridos compañeros,
no saben lo que se están perdiendo. Lo habré de recordar
con la misma gratitud que los 22 meses que estuve en prisión después
del Moncada. Quienes están en la cárcel deberían,
pues, ser más agradecidos con la Revolucción, así
como yo recuerdo con gratitud la deliciosa condena impuesta por el tribunal
batistiano. Nunca en mi vida he leído tanto ni fui tan dueño
de mi tiempo como en aquellos días. Después la Revolución
y las tareas diarias nos transforman en esclavos. Sí, compañeros,
después de la Revolución viene la esclavitud. Si además
se añade un período especial, se pierde la noción
del tiempo, del sábado, el domingo o el lunes, de vacaciones o descanso,
de la comida, de la fiesta; todo se vuelve, tan, pero tan especial. El
agradable trabajo del revolucionario (que es, en esencia, el de aplaudir)
se convierte en una adicción y el tiempo nunca alcanza, aunque el
esfuerzo se multiplique hasta lo infinito.
No deseo alargar esta crónica de un reposo. Estoy bien, queridos
compatriotas (lo vuelvo a decir, pues, nada de hacerse ilusiones...), y
me siento más optimista que nunca sobre el futuro de la Revolución,
que es el mismo que el de mi pierna izquierda.
Gracias por los sentimientos que por todas las vías (¿?)
me han transmitido. Les deseo lo mismo. Eso sí, dejen de darles
la vueltecita a la ceiba. De nada va a servirles.
Fraternalmente,
Premios
Carpentier para David Mitrani y Duanel Díaz
Los
autores ganaron, respectivamente, en los géneros de cuento y ensayo
Antonio
Paneque Brizuela
Los Premios Alejo Carpentier 2003 en los géneros de cuento
y ensayo acaban de ser otorgados, respectivamente, a David Mitrani, con
el título Los malditos se reúnen, y a Duanel Díaz,
con Mañach o la República, lo cual coincide con la
conmemoración hoy 26 de diciembre del aniversario 98 del natalicio
del creador de El siglo de las luces.
Daniel García, director de la editorial Letras Cubanas, informó
a Granma que entre los lauros de esta cuarta edición del más
importante certamen cubano actual de narrativa, falta aún por determinar
el de novela, que se dará a conocer durante los primeros días
de enero.
El jurado que decidió los ganadores en ambas manifestaciones, presidido
por Iroel Sánchez, presidente del Instituto Cubano del Libro (ICL),
estuvo integrado, en cuento, por Francisco López Sacha, Adelaida
Fernández de Juan y Alejandro Álvarez; y en ensayo por Jorge
Luis Arcos, Jorge Bermúdez y Basilia Papastamatíu.
La entrega de los Premios Alejo Carpentier, como los de otros concursos
nacionales vinculados a la literatura y la edición de textos, se
efectuará dentro del contexto de la Feria Internacional del Librode
La Habana 2003.
Granma,
26 diciembre 2002
Un
año de homenajes para la Reina del bolero: Olga Guillot
Olga
Connor
Olga Guillot ha recibido honores y homenajes por partida triple este año,
en países que sustituyen al que siempre lleva en su corazón:
Cuba. En los tres, España, México y Estados Unidos, ha representado
al género que la llevó a su consagración: el bolero.
En Barcelona, en el Festival del Milenio, organizado por el tenor José
Carreras, interpretó sus canciones en el Palau de la Música,
el 16 de enero. En México, cantó en abril en el Bellas
Artes y en el Centro Histórico de la Ciudad de México,
donde le entregaron la Medalla del Centro Histórico, en un
país que la ha reconocido muchísimo, y donde filmó
su primera película en 1948, La Venus de fuego. Y en Estados
Unidos, en noviembre se la honró como Olga de Cuba-Olga de América
en el Festival del Museo Smithsonian, Washington, titulado Boleros:
Romantic Songs of the Americas.
Aunque
tiene un lujoso piso frente al mar en Miami Beach ya repleto de trofeos:
20 discos de oro y 2 de platino, más de 50 placas honoríficas,
medallas y premios, que llenan varias vitrinas, señala este triunfo
reciente del Smithsonian como uno de los más preciados, en
el que recibió la Medalla del Centenario del Smithsonian. Otro triunfo
que la enorgullece es el Trofeo Naras, de los fundadores de los
Grammy,
en premio a toda una vida de grabaciones exitosas, recibido en el 2000.
''El bolero es cultura, porque el que lo compone es poeta, sin poeta no
hay bolero. Pero era muy difícil entrar en el Bellas Artes,
y le doy las gracias al Señor, que entré allí este
año, con Marco Antonio Muñiz, que es el lujo de los mexicanos'',
dice Guillot. ``El gobierno de México tiene el Centro Histórico,
me llevaron también, y tuve la suerte, sin hacer alarde, hice el
recital ante 9,000 personas, dándome todo el amor y todo el cariño
de México''.
``En todas partes, en las farolas, en las portadas, y luego en el Palacio
de Congresos en Madrid reuní a 4,000 personas. En el Palau
de Barcelona recibí 11 minutos de ovación, otro lugar donde
sólo presentan a los clásicos. Luego cerré la semana
de la hispanidad en Galicia, en donde toda la juventud estaba cantando
mis canciones, porque el bolero está de moda en toda Europa''.
Lo del Smithsonian fue un congreso que reunió del 7 al 9 de noviembre
a varios expertos de la música e intérpretes, pero hubo que
defender su origen cubano, pues su extensión a varios países
nubla el hecho de que se creó en Cuba en el siglo XIX. ``Aquello
fue tremendo, no me hables de eso, el bolero fue ciertamente creado por
el señor Sánchez, la primera letra que se hizo, que está
en el programa [del Smithsonian], son esas notas musicales de Tristeza.
Cuba ha hecho una musica mundial, y el mundo ha bailado con la música
de Cuba''.
En el programa del festival del bolero en el Smithsonian aparece
Nat King Cole con Olga Guillot cuando juntos aparecieron en Tropicana,
y Guillot con Beny Moré bailando en el show El solar del
cabaret Montmartre, ambos cabarets de La Habana de los 50. Estas y otras
fotos las ha intercambiado con la viuda de Martín Fox, el ex dueño
del Tropicana, que está también escribiendo unas memorias,
como Olga.
Tiene cuatro maletas de fotos, organizadas por Olga María Touzet,
su hija, que se ocupa de todo lo de su mamá, ''para cuando ella
falte'', dice Guillot. Sin embargo, ya está hablando de lo que planea
para el 2003, porque a pesar de que ha celebrado 63 años de vida
artística sigue con las mismas energías. ``Me voy a España
en abril, donde estoy preparando la autobiografia de Olga Guillot, y ya
me han invitado para ser integrante de un festival de figuras en Italia,
con la Sinfónica de Roma''.
En
su autobiografía dirá todo lo que se puede decir y lo que
no quería decir. Se rumora que su autor fantasma pertenece a la
agencia EFE, que escribirá la parte de la vida, ''es un poeta en
todo'', dice Guillot, y para la parte artística la está ayudando
su hija. Según había afirmado antes, había empezado
a grabar casettes hacía años. ``Los hacía y los borraba,
porque había cosas que no quería decir, pero ahora sí
lo voy a decir todo; uno no puede decir mentiras, hay que decir la verdad''.
Comienza de pequeña en La Habana, donde se crió humilde en
el barrio de Belén, y de ahí contará muchas anécdotas
en su libro, que antes no quería decir. De cómo salían
a pedir fiado para comer, ''dos centavos de azúcar y tres de café,
cuatro bistecs por 20 centavos'', como muchas familias en ese entonces,
pero que había flores en el balcón de su accesoria, o cuarto
de vecindad. ``Esas casas de vecindad, de accesorias [cuartos de una casona
antigua], en esa Habana me crié yo. Eran edificios muy grandes,
en el mío había una escalera de mármol con unos espejos
preciosos, mi mamá (y eso es una parte del libro que no te voy a
decir), quería un balcón con flores, todo lo que se encontraba
lo ponía allí, vicarias, jazmines, esas flores que huelen
mucho de noche. Salí de allí para casarme, muy jovencita,
porque había aquellas presiones de las chaperonas''.
Se enteró en algún momento que existía la música,
prácticamente desde que nació en Santiago de Cuba. 'Yo soy
genética, mi abuelo era tenor, mi mamá, soprano, mi hermana
gran soprano, Ana Luisa, con quien debuté en la Corte Suprema del
Arte, como las `Hermanitas Guillot', mi tía era clásica ligera.
Nací con la música. Cuando tenía siete años
fui a cantar El manisero, y ahí comenzó todo''.
Estudió música con Hortensia Cohalla y Mariano Meléndez.
'Soy contralto, aguda y bajo, pero me preparé, para cuidar mi voz,
y cuando hice el ultimo CD, Faltaba yo (año 2000, de la Warner),
fui a grabar con Arturo Sandoval, que me dijo `estás cantando los
mismos tonos que cuando jovencita'. La voz, vamos a hablar claro, era bonita,
pero yo no tenía patadas ni vivencias; creen que he cambiado, no
es eso, es que lo que siento es lo que doy''.
Está en la tercera edad, pero hace alarde de su salud, que la ha
cuidado mucho, porque su canto ha sido lo más importante para ella.
``He consagrado mi vida a mi carrera, la considero un sacerdocio, para
dar una buena imagen a ese público, estuve 40 años comiendo
pollo hervido y ensalada, y cuando llegué a los 60 me comí
un arroz con frijoles y me enfermé, porque para tener una talla
12 tuve que volver al hambre''.
Esa es Olga Guillot, muy sencilla en el trato, sincera en todo, artista
popular y clásica, original en su talento y en su interpretación
de los mejores compositores de América Latina, que ha coleccionado
discos y trofeos de oro, pero, sobre todo, la gloria para su país
con su extraordinario talento vocal y la total dedicación a su carrera.
El
Nuevo Herald, 27 diciembre, 2002
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