| Perfumes
Vegueros
Eso,
ni se pregunta. ¡El perfume Vegueros arrebata a los caballeros!
Con su exquisito aroma, el
perfume Vegueros es la esencia del seductor. Elaborado con las mejores
hojas de Vueltabajo, y concebido para el gusto más exigente, el
perfume Vegueros es el aroma que enmaroma por igual a turistas y cubanos.
Lo mismo en las Mesas Repetitivas que en las Trifulcas Abiertas, el perfume
Vegueros cautiva con su inconfundible fragancia masculina, y con ese
acento patriótico que -- como las órdenes de levantamiento
-- se esconde tan bien en la forma tentadora de un buen tabaco. Ahora usted
puede llevar, a dondequiera que vaya, un perfume hecho a la medida de su
cubanía: salvaje, engatusador y vibrante de enfebrecimiento tropical,
el perfume Vegueros enloquece al mundo entero. ¡Caballeros!
¡Qué rico está mi Vegueros! ¡Con Vegueros,
tengo lo que tenía que tener! ¡Ay, de mí!, que sin
Vegueros
desespero, pues yo no puedo seguir por las sendas del extranjero si me
falta Vegueros!
Cómprelo en cualquiera de sus tres variantes: "Las cosas que dejé
en La Habana," "Miel para Oshun" y "Elián, el delfinero." A la venta
en los estanquillos de CubaLiteraria, La Jiribilla y CubanCollectibles
(en la Calle 8), y en la perfumería Siá Cará
del barrio de Cayo Hueso (de la sagüesera). Combinado con la colonia
El
Pan de Matanzas, se obtiene un intenso tufo patriótico que particularmente
en La Habana se conoce como Domingo de la Defensa, pero que nuestros
feligreses han simplemente bautizado: No-Castro-No-Problem.
El perfume Vegueros -- alertamos a nuestros lectores -- puede tener,
pese a la propaganda, un efecto contraproducente, y, en lugar de poner
de manifiesto el patriotismo y la hombría del que lo lleva -- insistimos
en que se vende sólo para hombres -- puede atraer a los hombres
con un peligroso desenfreno, razón por la cual ya ha sido rebautizado
por algunos como Tropics of Desire.
Repensar
la historia
Se
reedita en España El ingenio, obra monumental con la que
Manuel Moreno Fraginals echó por tierra dogmas e interpretaciones
erróneos del proceso histórico cubano
Carlos
Espinosa Domínguez, Miami
Tras más de veinte años sin imprimirse en español,
la editorial barcelonesa Crítica ha puesto de nuevo El
ingenio al alcance de los lectores. A esto alude Josep Fontana en el
prefacio, en el que expresa que desde hace tiempo deseaba que se publicase
en España esta "obra mítica e inalcanzable", pues permitiría
sacarla del silencio al cual la había condenado la escasa difusión
que tuvo la edición original realizada en Cuba en 1978.
Fontana se refiere luego a la voluntad de independencia y al empeño
de pensar por su cuenta que, al
escribirla, animaron a su autor. Destaca los sólidos valores de
un texto que tiene poco que ver con la erudición tradicional, y
que se sitúa de manera consciente "al margen tanto de las convenciones
del academicismo como de las exigencias de lo políticamente correcto".
Y concluye afirmando que El ingenio está llamado a sobrevivir a
la fama fugaz y estéril de los figurones y a perpetuar a Moreno
Fraginals como el maestro de historiadores que fue en vida.
Conviene hacer un poco de memoria y recordar cómo surgió
el libro. Tras doctorarse en Derecho Civil en 1943, Moreno Fraginals realizó
estudios de Historia en El Colegio de México. De 1950 a 1951 impartió
clases de Historia de Cuba en la Universidad de Oriente. Estudió
luego Ciencias Sociales en la Universidad de La Habana, y en 1954 se trasladó
a Venezuela, donde se dedicó durante varios años a hacer
estudios económicos. Acerca de ese período el propio Moreno
Fraginals comentó: "Esto, que en cierta forma puede parecer que
me alejaba de la tarea investigativa, resultó de extraordinaria
importancia. En la actividad económica aprendí a conocer
por dentro y en las altas esferas oficiales el mundo exacto de las burguesías
latinoamericanas".
Al regresar a Cuba en 1959, llevaba el original de un libro escrito años
antes, Nación o plantación, que surgió a partir
de su temprano interés por los fenómenos de la cultura cubana.
Con vistas a publicarlo, volvió sobre aquel texto y ocurrió
algo que, según contó, para él fue de enorme repercusión:
"Al enfrentarme a la obra que había escrito antes, me di cuenta
que mi visión del alto mundo de la burguesía era totalmente
falsa, que la realidad era mucho más compleja y con proyecciones
mayores. Tuve la impresión de que Nación o plantación
era un libro malo y decidí comenzar a reescribirlo. ¿Y por
dónde empezar? Pues exactamente por un capítulo de dieciocho
páginas que se llama "El ingenio." De ahí salieron las mil
páginas que en la actualidad integran los tres tomos de El ingenio".
El primero de esos tomos vio la luz en 1964, publicado por la Comisión
Nacional Cubana de la UNESCO. El libro llevaba como subtítulo
Complejo
económico social cubano del azúcar, con el cual el autor
anticipaba el alcance del análisis que se proponía hacer.
En los años siguientes, Moreno Fraginals emprendió una acuciosa
investigación para poder proseguir la labor que había iniciado.
Empezó por estudiar con una óptica y un criterio nuevos toda
la documentación manejada hasta entonces por los historiadores cubanos,
y revisó además otros papeles por los cuales ninguno de éstos
se había interesado.
Eso lo llevó a sumergirse y a bucear en los archivos oficiales del
Real Consulado y de la Junta de Fomento, así como en los documentos
originales de los ingenios. Para entonces estaba convencido de que para
escribir una nueva historia es necesario acudir a nuevas fuentes. En febrero
de 1974 están fechadas las palabras introductorias de su monumental
obra, que apareció en 1978, en una hermosa edición en tres
tomos de Ciencias Sociales.
Allí la presentaba, modestamente, como un simple trabajo incompleto,
con limitaciones de las cuales era consciente, y que según él,
será superado por quienes aborden el tema con más conocimientos
y mejores técnicas. Un cuarto de siglo después, no ha surgido
un libro que en su campo pueda hacer sombra al suyo, que con los años
no hace más que acrecentar y revalidar su condición de clásico.
Un clásico al que, sin embargo, no puede aplicarse aquello de indiscutible
e indiscutido. Lejos de haber recibido en su momento como una obra innovadora,
que proponía una nueva manera de entender el proceso histórico
cubano, El ingenio suscitó recelos e incomprensiones que
entorpecieron su salida. De hecho, el que en 1964 viera la luz el primer
volumen hay que agradecerlo a la intervención directa de Ernesto
Che Guevara, quien leyó el original y recomendó su publicación.
Eso explica por qué al editarse el libro completo en 1978, el autor
incluyó entre los agradecimientos uno muy especial al Che, con quien
expresa tener "una deuda impagable". Asimismo, once años antes le
había dedicado su famoso - y también polémico, por
haber sido mal entendido - ensayo La historia como arma, al inicio
del cual le daba "las gracias por muchas razones".
La reacción de los marxistas más ortodoxos ante el libro
de Moreno Fraginals resulta, hasta cierto punto, comprensible. Se trataba
de una obra novedosa y audaz, que no empleaba la vieja retórica
y que tomaba como base para su análisis el marxismo, pero sin mitificarlo
ni reducirlo a un dogma. Lo que sí sorprende y lo que debió
haber preocupado entonces es la ceguera de quienes no fueron capaces de
ver en El ingenio un valioso esfuerzo por apartarse de la corriente
historiográfica oficial, mediante la cual la sacarocracia cubana
se ha contado a sí misma la historia del país.
Asimismo, Moreno Fraginals destruía mitos e interpretaciones erróneas
que habían sido perpetuados a lo largo de varias décadas,
tanto por los historiadores burgueses como por otros supuestamente revolucionarios.
En lo que se refiere a Cuba, el propio autor señaló la terquedad
con que se seguían repitiendo dogmas como el escamoteo del problema
negro, el antiespañolismo y el presentar a la burguesía criolla
como grupo creador de la nacionalidad. Estaban también algunos axiomas
como la imposibilidad de estudiar el pasado con criterios del presente
y el desapasionamiento del historiador, tan defendido por Aguirre, y que
a juicio de Moreno Fraginals eran reglas burguesas que apartaban a la historiografía
del contacto con la vida.
Al comentar el primer tomo de El ingenio desde las páginas
de la revista Cuba Socialista, Mirta Aguirre le señaló a
su autor la importancia que le concede a la economía, argumentando
que si bien ésta "significa muchísimo en los procesos históricos,
la historia no es solamente economía, sino eso y algo más".
Precisamente uno de los aportes que hace El ingenio es apoyarse
en las relaciones interdisciplinarias, algo que hoy es moneda de curso
común, pero que entonces apenas se empezaba a practicar.
Según la concepción que Fraginals poseía de su trabajo,
una verdadera historia de Cuba debe entregarnos los hábitos dietéticos
de nuestro pueblo, las manifestaciones sociales, los módulos de
comportamiento del campesino y el obrero ante la máquina, los efectos
terribles del arrasamiento de los bosques y la erosión de los suelos,
en resumen, todo lo que tiene cabida en ese "algo más" apuntado
por Aguirre.
Por eso en El ingenio hallamos referencias y datos pertenecientes
a la demografía, la literatura, la sociología, la lingüística,
disciplinas que ayudaron a Moreno Fraginals a realizar un análisis
complejo y abarcador del devenir histórico de Cuba y de las relaciones
de producción que definieron a nuestra industria azucarera. Ésta
generó y conformó una serie de fenómenos religiosos,
políticos, culturales, que por lo general se han estudiado como
hechos autónomos, sin insertarlos, como hace Moreno Fraginals, en
la estructura productora.
En gran medida, eso es lo que ha hecho de El ingenio una obra pionera
desde el punto de vista metodológico. Sólo a partir de un
criterio como ése su autor pudo escribir un capítulo como
el V, donde hace un brillante y detallado estudio de los distintos tipos
de ingenio, de las variedades de cañas, de los sistemas de siembra
y del proceso de fabricación del azúcar. En lo que se refiere
a este último aspecto, incluye descripciones pormenorizadas de las
máquinas, los controles técnicos, los rendimientos, en un
asombroso despliegue de erudición y conocimientos que no son los
usuales en un historiador.
Otra de las críticas de Mirta Aguirre a El ingenio se refiere
a la serenidad y la objetividad que, a su juicio, son indispensables para
una correcta interpretación del desenvolvimiento histórico
de un país. Era precisamente uno de los axiomas universales de la
historiografía burguesa que Moreno Fraginals más impugnó,
por haber servido según él para construir los mitos históricos.
Le gustaba repetir la frase de Juan Marinello de que la única manera
de ser sincero es ser apasionado. Y en La historia como arma expresó:
"Se acusa de apasionado a un historiador como se pudiera acusar de adicto
a las drogas a un hombre público. Se ha de ser frío, sereno,
desapasionado, que nada excite ni conturbe: en resumen, un gran castrado
intelectual".
Hay que señalar, por otro lado, que esta pasión que hallamos
en El ingenio está sustentada por una acuciosa investigación
histórica, que le aporta su inobjetable rigor científico.
Eso se completa con los gráficos, los cuadros estadísticos,
los diagramas y las meticulosas comparaciones que dan al libro una objetividad
y una solidez que han permitido que, cuatro décadas después
de su salida, nadie haya podido refutar sus planteamientos fundamentales.
Con El ingenio, Manuel Moreno Fraginals estableció otras
bases para el estudio y la comprensión del proceso histórico
cubano. A los conocimientos de investigación histórica adquiridos
por él en El Colegio de México, incorporó los que
acumuló en su actividad económica en Venezuela, donde se
adiestró en mercadismo, dirección de empresas, programación
lineal, así como en el empleo de máquinas IBM para procesar
el material. Todo eso, como él mismo reconoció, enriqueció
su instrumental historiográfico y le abrió un horizonte extraordinario
para abordar y entender el pasado.
El resultado fue un libro distinto, que al acercarse a nuestra historia
con un enfoque y un método nuevos, y al partir de fuentes, en algunos
casos también nuevas, arrojó conclusiones diferentes a las
usuales hasta ese momento. Esta obra viva, original y profunda tiene además
el mérito, poco frecuente en su campo, de estar escrita con una
prosa elegante y una amenidad que hacen muy disfrutable su lectura. En
resumen, un clásico cuyo rescate debemos saludar y aplaudir con
todo entusiasmo.
Encuentro,
octubre 13, 2003
Premios
para la narrativa femenina cubana
Mercedes
Santos Moray
La década de los 90 cerró el siglo XX en las letras cubanas
con la explosión de la narrativa femenina, y con particular énfasis
en la novela, género mayoreado por los hombres.
Muy raras habían sido las excepciones que evidenciaban la presencia
de la mujer en ese costado
épico, cuyo nombre más relevante fue, en el siglo XIX, la
también poetisa y dramaturga Gertrudis Gómez de Avellaneda,
por cierto, una de las voces cimeras de la lengua hispana a fines de esa
centuria.
Al inicio de la etapa republicana algunos nombres trataron de expresarse,
desde la óptica de la mujer, pero sin alcanzar calidades literarias
notables. Por eso, cuando aparecen jóvenes y no tan jóvenes
con sus obras en el costado de la narrativa sucede una especie de "boom",
que resulta alentador al tiempo que renovador.
Mas no sin vencer obstáculos y también prejuicios, fuertemente
arraigados en un imaginario patriarcal, estas autoras se han impuesto por
sus valores estéticos.
Dos antologías de cuentos, la primera Estatuas de sal y la
última Té con limón, esta con nombres muchas
veces inéditos o apenas conocidos, aparecieron en el panorama insular,
para resultar prontamente agotados en las librerías y en las ferias.
Dentro de ese contexto, sobresale el nombre de la narradora Ena Lucía
Portela, nacida en 1972, y autora ya de tres novelas, dos editadas en Cuba,
y laureadas, y otra merecedora primero, en el 2002, del Premio Jaén,
en España, y ahora, al ser traducida al francés, del premio
Dos Océanos que confiere el Festival Iberoamericano de Cine, de
Biarritz, al mejor texto del año traducido a lengua gala.
Ese título es Cien botellas en una pared, también
traducido al portugués, holandés, polaco y griego, de próxima
publicación en Cuba, por la editorial de la Unión de Escritores
y Artistas (UNEAC).
Además, y en el cuento, había merecido en 1999 el Premio
Juan Rulfo, de Radio Francia Internacional, lo que confirma que su discurso
ha logrado superar las barreras geográficas del archipiélago
y llegar a otros públicos.
Infatigable y laboriosa, esta graduada de la Facultad de Artes y Letras
de la Universidad de La Habana, prepara otra novela, Dujna y Daniel,
inspirada en la vida de la escritora Dujna Barnes, autora de El bosque
de la noche.
Las individualidades se afirman. Cuba comienza a hacerse sentir, y a vencer
el silencio, desde el discurso de estas narradoras que hacen batirse, también,
en retirada a la hegemonía masculina en el horizonte de la novela
y del cuento.
Con su primera novela, Ena Lucía Portela había ganado el
premio de la UNEAC, en 1997: El pájaro: pincel y tinta china.
Ahora, consolidada su voz, continúa su método: trabajar,
trabajar siempre, y escribir. Esas son sus mejores armas.
Cuba
en Noticias, 15 octubre
Dos
cisnes menos en la Laguna del Tesoro
Gema
Díaz y Cervilio Amador abandonaron la compañía del
Ballet Nacional de Cuba el fin de semana pasado en Daytona Beach
Dos bailarines del Ballet Nacional de Cuba solicitaron asilo este
viernes en Estados Unidos, durante
una gira que realiza la compañía por 20 ciudades norteamericanas,
informó AP.
Gema Díaz, de 21 años, y Cervilio Amador, de 20, integrantes
del BNC, se escabulleron mientras la compañía de baile se
preparaba para presentarse el fin de semana pasado en Daytona Beach. Según
trascendió hasta nuestros reporteros, los bailarines cubanos ejecutaron
un complicado pas de deux que comprendió tres pirouettes,
cinco grand jetés, un arabesque que parecía
no terminar nunca, y un misterioso pas de bourée que comenzó
en la puerta del hotel donde se hospedaban, pasó por un K F C
(contrario a lo que afirmó el Granma, no eran las siglas
de Kompañeros Fieles y Cubanos, sino de Kentucky Fried
Chicken), y terminó en una estrepitosa parade frente a un Kal
Mart (y no precisamente frente al Karlos Marx, como, una vez
más, volvió a mentir el susodicho Granma.
Al parecer, ambos tomaron un taxi que los llevó a West Palm Beach
el sábado, un día antes de su programada aparición
en la obra Don Quijote. La fuga, no obstante, no afectó en
lo más mínimo la coreografía del Ballet Nacional
de Cuba. En efecto, el destacado sitial que ocupaban en el cuerpo de
baile fue cubierto de inmediato por dos compañeros del contingente
Blas Roca, quienes, como era de esperarse, dijeron presente al llamado
de la Patria Alonso.
Ha trascendido que la pareja se reunió con un abogado de inmigración
el miércoles, como parte
de los preparativos para pedir asilo político oficialmente. Amador
dijo el miércoles que las giras de la compañía de
ballet a través de Estados Unidos y Europa le sembraron la idea
de desertar. Días antes de salir de La Habana, cayó en sus
manos el anuncio de que ahora CUBANA estaba ofreciendo nada menos
que 6 salidas diarias a Miami, lo cual no hizo sino incentivar los
deseos de volar. "Nos cansamos -- le dijeron a nuestro reportero -- de
ser cisnes solamente en el escenario; había llegado la hora de volar
con alas propias (con o sin tutú). "Yo empecé a ver cómo
viven otras personas en el mundo, lo que sus capacidades individuales pueden
lograr en una atmósfera de libertad", dijo Amador en declaraciones
al diario El Nuevo Herald.
La Prima Ballerina Assoluta, Embajadora de Buena Voluntad de las
Naciones Unidas, doctora honoris causa de la cátedra de paleontología
de la Universidad de El Cairo, compañera delegada de los Comités
de Defensa de la Revolución por la Circunscripción de Cayo
Hueso, o sea, Alicia Alonso, ha tenido que salirle al paso a los infundios
de la mafia miamense, porque, según ésta, habría una
sospechosa relación de causa-efecto entre la deserción de
los bailarines cubanos y la "revisión" y "actualización"
de la prestigiosa coreografía de algunos de los clásicos
del Ballet Nacional de Cuba. Es el caso de, por ejemplo, el Lago
de los Cisnes, y en el cual veremos a los cisnes bailar encadenados
al cartón tabla del lago (muy cubano, por cierto, porque fue hecho
con cartón reciclable reunido en un maratón de recogida de
materia prima). Otro ballet que ha sufrido "modificaciones," o que ha sido
"adaptado" a las exigencias de estos tiempos, es Cascanueces. Como
resultado de ello, los ratones han sido absolutamente desarmados, el árbol
de navidad será reemplazado por un cocotero -- ni qué decir
que las bolas navideñas serán ahora los cocos -- y la escena
de los copos de nieve será sustituida por una verdadera avalancha
de nieve que fracturará huesos y rompera costillas. "No se trata
-- insistió Alicia -- de que queramos asustarlos con lo que les
podría pasar si desertan y los sorprende el invierno fuera de su
Patria, sino de que aprendan lo horrible que puede ser la nieve.
Bebo
Valdés declarado socio de honor de la asociación española
CórdobaJazz
El
pianista cubano prepara cuatro nuevos álbumes, el primero de los
cuales aparecerá el próximo mes bajo la tutoría de
Fernando Trueba y su productora Calle 54
La asociación española CórdobaJazz anunció
el pasado fin de semana el nombramiento del pianista cubano Bebo Valdés
como su socio de honor, en un acto realizado antes de su presentación
en esta ciudad, según informó Diario de Córdoba.
Junto al cantaor flamenco Diego El Cigala, Valdés se presentó
en el Gran Teatro de Córdoba, con un
programa que abarcó, entre otros, los temas recogidos en su último
disco, Lágrimas Negras, producido recientemente por el español
Fernando Trueba.
Según EFE, momentos antes de comenzar el concierto el destacado
jazzista dijo que no pensaba retirarse, "creo que me moriré tocando
el piano", afirmó.
Bebo fue rescatado por Trueba en la película Calle 54, en
2001, después de treinta años sin grabar un disco y de recorrer
con su piano los hoteles de Estocolmo, donde se afincó tres años
después de exiliarse de Cuba en 1960.
Valdés dijo que "la dureza del frío de Estocolmo" no le hizo
olvidarse de Cuba, pero que no volverá hasta que las cosas hayan
cambiado, porque "cuando uno ama a su país nunca pierdes sus raíces
y sólo dejaré de ser cubano cuando me muera", reitera, y
asegura: "tocar siempre, aunque sea solo, me ha ayudado mucho a no olvidar".
El músico cubano, de 85 años, cuenta además sobre
un proyecto que realiza con El Cigala, y en el que incluirán
"canciones viejas canciones cubanas que puedan ser cantadas en su estilo
flamenco. Ya tenemos tres o cuatro definidas, pero faltan por lo menos
catorce", apunta.
Sin embargo, su proyecto más próximo es un disco bajo la
tutoría de Fernando Trueba y su productora Calle 54, y en el que
colabora el violinista uruguayo Fernando Brito.
Más adelante tiene previsto dos álbumes en solitario de música
bailable y un cuarto disco en el que colaboran 22 músicos, entre
los que figuran Paquito D'Rivera y Juan Pablo Torres, con temas inéditos
compuestos por Valdés.
Asimismo, Bebo comentó que tiene pensado hacer conciertos para tres
pianos junto a su nieta y su hijo Chucho Valdés.
Encuentro
15 octubre, 2003
Bebo
Valdés y El Cigala ganan el premio español Ondas
Es el segundo galardón alcanzado en los últimos días,
tras recibir un disco de platino por las ventas del CD Lágrimas
Negras.
El disco Lágrimas Negras, del pianista cubano Bebo Valdés
y el cantaor español Diego El Cigala,
resultó premiado como "la obra más notoria en el mundo del
flamenco", en la edición número 50 de los Premios Ondas,
en España.
Lágrimas
Negras, grabado por el sello BMG/Ariola, es un proyecto de Calle
54 Records, con Fernando Trueba al frente. Está compuesto por
nueve canciones que son clásicos, con la participación de
músicos de primer nivel como Paquito D'Rivera, Tata Güines
y Caetano Veloso.
Con más de 100.000 copias vendidas, Bebo y El Cigala también
fueron premiados la semana pasada con un disco de platino.
Anteriormente recibieron Premios Ondas los artistas cubanos Compay
Segundo (1998) y Amaury Gutiérrez (2000).
Los galardones fueron proclamados en Barcelona, donde también se
anunciaron los ganadores en otras categorías. La cobertura informativa
del desastre del Prestige, realizada por la Cadena SER y Telecinco;
el cantautor Alejandro Sanz, y la película Te doy mis ojos
y sus protagonistas, entre otros, fueron los triunfadores de este año.
En esta edición de los premios decanos de la radio y televisión
españolas, fueron presentadas 264 candidaturas, pertenecientes a
30 países.
Encuentro,
30 octubre, 2003
Libros
recibidos
Dos exquisitos regalos para el lector de gusto más exigente. Se
trata de los últimos dos títulos publicados por la Colección
Strumento, dirigida y diseñada por el poeta y ensayista Germán
Guerra.
El primero de esos libros es Para medir los sueños, y constituye
la opera prima de un joven talento que reside en Miami: Juan Jennis. Ilustrado
por Carlos Franco, de este librito sólo se han impreso 150 ejemplares
encuadernados y numerados a mano, razón de más para que los
lectores que amen la buena literatura, y que conocen el extraordinario
valor que tiene un libro bien aderezado, salgan a disputarse esta joya.
Pero no se trata sólo de adueñarnos de una rareza bibliográfica,
sino también del fervor del lenguaje, de esa sabiduría que
ha cristalizado admirablemente en unos epigramas que son, ante todo, (y
para decirlo con el título de uno de ellos) instrumentos de medición,
corrientes de la poesía. He aquí una apretada selección
de los epigramas de Jennis:
Condición
de los ríos
No
puede la corriente dejar de estar
mojada
cuando es casa de peces y tumba
de
la sed del caminante.
Genealogía
del exilio
Ellos
quisieron inaugurar una nostalgia... y
nació
la ciudad.
Instrumentos
de medición
El
cartabón para medir los caminos
y
el reloj para medir la muerte. La poesía
para
medir los sueños.
El segundo título publicado por Strumento es Un caso llamado
F K, y lo firma un poeta que no necesita
presentación: José Kozer. El libro -- que tiene una tirada
de 250 ejemplares, también encuadernados y numerados a mano -- tiene
un epílogo del poeta, ensayista y narrador Antonio José Ponte.
Correspondió esta vez a Salvador González ilustrar la espléndida
arquitectura de los textos de Kozer. De esa amorosa complicidad tejida
por las reflexiones de Ponte, las ilustraciones de González, la
escritura kozeriana, y el trabajo de diseño de Germán Guerra,
ha salido una hermosísima obra de creación que, en virtud
de su propia virtud, se sostiene intacta sobre el vaho de la guerra de
estos tiempos.
En el primero de estos alucinantes poemas -- testimonios del ser -- y que
Kozer tituló, precisamente, "Un caso llamado JK," asistimos a una
especie de reescritura de uno de los más célebres textos
de Kafka: "Ante la ley." Entonces, a la pregunta del suplicante -- ¿Señor,
de mis seis mil quinientos poemas escritos antes de morir, ¿cuántos
permanecerán en la memoria de la unidad? -- la voz del Padre-La
Ley-El Dador-El-Que-Todo-Lo-Sabe, responde casi con el encono de una maldición:
"De seis mil cuatrocientos noventa y nueve poemas que has escrito [...],
poco podría decirte: y ahora vete a buscar una aguja en un pajar."
No sé si este poema abre o cierra los caminos de este libro, o,
incluso, de Kozer; sí sé, en cambio, que entre los humildes
rescoldos de esta edición yo he visto el brillo cegador de esa aguja.
Mencionamos, finalmente, una de las últimas alegrías en llamar
a las puertas de nuestra
redacción. Me refiero al poemario Cuando la lluvia no cesa,
de Odette Alonso, la cual reside en México desde 1992. Ya habíamos
reseñado otro poemario de Odette -- Insomnios en la noche delespejo
-- de modo que nuestra amiga no es una desconocida para nuestros asiduos
lectores, sobre todo para aquellos cuya insaciable curiosidad los lleva,
una y otra vez, a hurgar en Ecos y Murmullos. El poemario que aquí
nos ocupa fue editado, con gusto verdaderamente exquisito, por la Colección
Torremozas, de Madrid. En la nota de contraportada del libro leemos
que en estos poemas, Odette, "sin perder la modernidad, nos ofrece versos
concisos, emociones contenidas y grandes aciertos poéticos." Se
trata de un admirable resumen crítico de las principales virtudes
de este librito. Dejamos, pues, al lector con una de las formas poéticas
en que mejor ha sabido Odette condensar su sensibilidad: el epigrama.
Epigrama
Ayer
cuando
el teléfono se demoró en sonar
descubrí
que Alfonsina
fue
una mujer amando
desesperadamente.
Ahora
sí tengo la llave
Miami
rebosa de ritmo con la presentación de Habana Abierta, una
generación musical aferrada a la libertad y sentenciada a ser profeta
en tierra ajena tras haberlo sido en las dos Cubas
Alejandro
Ríos, Miami
Una amiga nacida en Miami, pero más cubana que las palmas, dice
que cada vez que pone uno de los dos discos compactos de Habana Abierta,
inevitablemente comienza a llorar. No se explica cómo Paulina Rubio,
Bacilos o incluso Juanes, se escuchan y divulgan hasta la saciedad y el
grupo cubano, con residencia en Madrid, pertenezca al incierto mundo de
los artistas de culto.
El grupo ofreció dos conciertos en esta ciudad y la prensa local
le dispensó la cobertura reservada a
un acontecimiento cultural de singular importancia. La perseverancia del
productor Nat Chediak, asociado al Miami Dade College, hizo posible
que el hecho ocurriera, contra viento y marea. La idea del ganador de dos
premios Grammy, quien ha estado detrás de proyectos como Calle
54 - el rescate de Bebo Valdés y sus sublimes acoplamientos
con el cantaor español El Cigala -, era la de reunir, por primera
vez, a los ocho integrantes originales de Habana Abierta. Al final
de la contienda, con la burocracia de inmigración, dos de los cantautores,
junto al baterista, se quedaron con las ganas en España, porque
las visas no fueron otorgadas. Pero como dice el refrán "el show
debió continuar".
Debido al contratiempo, el repertorio para los conciertos debió
ajustarse a los artistas presentes y entre el talento de Miami se buscó
la percusión, así como los metales requeridos en algunas
de las canciones. Dos días de ensayos relámpagos e intensos
acontecieron en el auditórium del College, donde debieron afinarse
todas las partes involucradas en el memorable evento.
Las sesiones prefiguraron la fiesta de las presentaciones en muchos sentidos.
Amigos, simples curiosos y estudiantes, convocados al efecto, entraban
y salían del salón de ensayos admirados por la energía
de una música que parecía rock, sin embargo tenía
cifrado su misterio en zonas de los más tradicionales ritmos cubanos
y caribeños en general. Sin poderlo evitar, como contagiados por
un virus rítmico, los concurrentes movían involuntariamente
los pies al son de un grupo tan heterogéneo en sus intereses estéticos
como unido en sus atribuciones éticas.
El escenario para el debut en Estados Unidos fue un vetusto teatro: Coconut
Grove Playhouse, en una de las zonas antiguas de la ciudad, habituado
a la representación dramática y a conciertos de música
más serena. Lo menos que ocurrió en un momento de particular
tensión fue que el amperaje del grupo hizo volar los fusibles del
sistema de sonido, sorprendido luego de pruebas técnicas de toda
índole en previsión de un acontecimiento semejante.
Nada detuvo, sin embargo, la fuerza telúrica de Habana Abierta,
impelidos por un público frenético que coreaba los textos
de sus canciones más emblemáticas y los hacía dialogar
en idioma de barrio. Hubo, entre otros, dos momentos de complicidad ejemplar
como cuando una de las congas derivó hacia una conocida melodía
soviética y el público la tarareó con ironía,
o como esa otra que dice "Ahora que estamo' en Cuba libre...", cantada
a coro, al igual que un himno, en el lugar correcto.
Por el lunetario del Playhouse desfilaron ejecutivos poderosos y encopetados
de la ciudad, miembros de la Academia que otorga los Grammy, artistas y
diletantes de todos los géneros y modalidades, representantes del
amplio crisol étnico que hace de Miami un lugar tan especial en
el contexto social de Estados Unidos. Y cubanos jóvenes, muy jóvenes
y acicalados, recién arribados en balsas, aviones o cruzando las
fronteras, convocados a esta suerte de misa estrepitosa con la cultura
dejada atrás, sin rencores ni nostalgias, para pasarla bien como
lo hacían en la Isla, entre sudoraciones y carencias.
Los conciertos combinaron canciones de los dos discos compactos (Habana
Abierta y 24 horas) del grupo, así como una pequeña
muestra de las que han hecho algunos de sus miembros en solitario y otras
novedades como Vampira, La novia de Superman, Todas las
mañanas con Roberta Flack y Son iguales. Números
ya clásicos como Divino guión, La natilla,
Ahora
sí tengo la llave o Rockasón, alternaron con otras
líricas de amor y de ira como la que hace referencia a "a quien
tu sabes", siempre presente en la televisión, haciendo de la vida
del cubano común un calvario insostenible.
Hace unos meses la prensa electrónica cubana, con apenas incidencia
en el lector promedio, resultó pródiga en comentarios y entrevistas
cuando cinco de los músicos fueron invitados a regresar eventualmente
a la Isla, a comienzos de 2003, luego de ocho años de ausencia.
La otra prensa oficial, la impresa, prácticamente los ignoró
como siempre ha ocurrido, no obstante haber convocado a cerca de 7.000
personas en el concierto, ya legendario, de La Tropical. Hay una
insistencia deliberada en blanquear los textos contestatarios de Habana
Abierta a favor de sus sones, boleros y baladas de amor y esperanza.
En buena medida, el grupo ha dejado saber que está aburrido de "los
viejos viajecitos en círculos" de la derecha y de la izquierda del
mundo convulso que nos ha tocado vivir. En su escepticismo e incredulidad
se refugia toda una nueva generación de cubanos. Lo interesante
de estos sobrevivientes del caos es que no han cedido a las seducciones
del poder como algunos de sus ancestros de la Nueva Trova, implicados
irremediablemente con los desmanes del régimen. Habana Abierta
optó por la libertad y a ella se aferra para seguir la difícil
encomienda de ser profeta en tierra ajena, luego de haberlo sido en las
dos Cubas.
Mientras tanto, funcionarios y exegetas de la Isla seguirán escamoteando
el valor de esta nueva forma de canción comprometida con su tiempo,
bailable y gozosa, sin el sentido tremendista y pretencioso de la original.
En el escenario, enrarecido con la proyección de videos abstractos
y figurativos sobre La Habana y algunos de sus mitos, además de
una escenografía que los hacía aparecer como recién
desembarcados de un viaje al futuro, el grupo se movió a sus anchas,
cada cual dentro de su personalidad. Raro resultó disfrutar un conjunto
de artistas cubanos sin prima donas ni egos insufribles. Ostensible era
el cuidado que cada cual ponía en el desempeño del otro.
Tal vez parte de la clave de Habana Abierta está en el desenfado
de su desempeño, en el deseo cumplido de hacer música sin
restricciones ni barreras.
Quizás no estén del todo conscientes de ser la banda sonora
de una generación, la más distante y ajena del hombre
nuevo y de las postrimerías de un proyecto social que se quedó
suspendido en el limbo de la improcedencia, y que ellos ya encontraron
hecho y deshecho cuando llegaron al mundo. El dejar hacer del grupo, su
tolerancia y sus crónicas de actualidad prefiguran la próxima
Cuba, la que ya se nutre de una universalidad heredada, y la otra impuesta
por la fuerza.
Habana Abierta sentó pautas en Miami, como lo ha venido
haciendo en otras latitudes, y dejó un vacío difícil
de llenar en la nostalgia de los recién llegados y en el asombro
de otros espectadores que todavía están tratando de dilucidar
la esencia de un fenómeno musical tan original, suerte de taller
de juglares exquisitos, sin afeites y en estado puro.
Lejos de la algarabía, en el patio apacible de la residencia de
Chediak, la noche después del último concierto, escuché
decir a José Luis Medina, autor de Máquina de amar,
"Cuando todo esto termine, regreso a la Habana del Este con dinero para
reconstruirla".
Creo que es hora de recordarle al artista que Habana Abierta lleva
acomodando los ladrillos de la reconstrucción hace algunos años,
con la única alternativa posible.
Encuentro,
14 octubre, 2003
Tocar
como los ángeles
El
programa del Festival Miami anuncia para este viernes un concierto de Zenaida
Manfugás, a quien Gonzalo Roig calificó como una de las mejores
pianistas que ha dado Cuba
Carlos
Espinosa Domínguez, Miami
"Vuelve por demanda popular". Así se anuncia en la propaganda del
20 Festival Miami el concierto que ofrecerá el próximo viernes
17 de octubre la gran pianista cubana Zenaida Manfugás. Será
en el Maurice Gusman Concerta Hall (campus de la Universidad de Miami,
1314 Miller Drive, Coral Gables. Telf. 305-284.4940), y compartirá
el programa con el también pianista Mauricio Vallina, en una noche
- según se lee en el programa - de danza y romance.
Una oportunidad estupenda para disfrutar las cualidades que tanto se han
destacado en tan destacada artista: la belleza de su sonido, su técnica
clara y segura, su sensibilidad, su temperamento, su capacidad para enfrentarse
con igual maestría a piezas de autores de diferentes escuelas y
épocas. Muchos seguramente la han de identificar con Ernesto Lecuona,
por el especial talento con que ejecuta las piezas de éste.
El propio Lecuona la consideraba la mejor intérprete de su música
cubana, y no vacilaba en suscribir la afirmación de Gonzalo Roig
de que es "una de las mejores pianistas que ha dado Cuba en todos los tiempos".
Ese elogio Zenaida Manfugás lo confirma con sus maravillosas ejecuciones
de obras de Ignacio Cervantes, René Touzet, Roig, José Urfé,
Eliseo Grenet y Antonio María Romeu.
Sin embargo, con no menos brillantez se desenvuelve en piezas que firman
compositores extranjeros. En su repertorio figuran así la Apassionata
de Beethoven, la Tocata de Debussy, la Sonatina para Ivette
de Xavier Monsalvatge, los Valses poéticos de Granados, el
Concierto
de la Coronación de Mozart y el Concierto Nº 5 de
Shostakovich. Unos músicos que ella interpreta desde que era una
adolescente, y que, a raíz de una de sus primeras presentaciones
en La Habana, llevaron a Gastón Baquero a escribir desde las páginas
del Diario de la Marina:
Zenaida
Manfugás interpreta ya a los grandes maestros con tanta alma, con
tanta elegancia, que no se necesita ser un técnico de la apreciación
musical para comprender que se tiene delante a una promesa genuina". Y
añadía: "Conmovía verla ante el piano, desarrollando
la difícil y austera estructura de un Haydn, o la tremante espiritualidad
de Federico Chopin.
No
fue Baquero el único que ya desde entonces supo ver en aquella joven
de sonrisa inocente, y que se mostraba asustada ante los aplausos que recibió,
a una artista de prometedora carrera. Otras notables figuras del mundo
intelectual, como Juan J. Remos, Antonio Iraizoz y Jorge Mañach,
coincidieron con la valoración del autor de Magias e invenciones.
Mañach - también lo hizo Baquero - se refirió a las
condiciones de absoluta pobreza en las cuales Zenaida Manfugás había
llevado adelante su vocación (tenía que practicar en pianos
ajenos, pues carecía de uno propio), así como a la desventaja
que en aquella sociedad significaba ser una muchacha "de color". Cito la
frase empleada por el autor de Indagación del choteo. Manfugás,
en cambio, prefiere decirlo en buen castellano: "Yo digo que soy negra,
no soy de color. ¿No se dice un blanco, un chino, un indio? ¿Por
qué voy a decir que soy de color? Soy negra".
Pero volviendo al artículo de Mañach, éste anotaba
las dificultades a las que, de entrada, tenía que enfrentarse una
persona negra de talento, debido a "ciertas formas difusas de resistencia
social. Éstas existen, por sutiles que se nos muestren y por reprobables
que a algunos nos parezcan, y para sobreponerse a un público en
que tales complejos operan, el talento tiene que ser de una calidad muy
genuina".
El talento de Zenaida Manfugás lo era, y sólo así
pudo continuar pasándole por encima a los prejuicios raciales, que
entonces no eran en Cuba tan difusos ni tan sutiles como apunta Mañach.
Para ilustrar con un ejemplo, cito una anécdota que contaba Ernesto
Lecuona. En una ocasión, los productores de un programa de televisión
le pidieron les recomendase a una artista que interpretara una de sus piezas
más difíciles. Él les envió a la joven cuyas
cualidades tanto admiraba, y el comentario que recibió fue: "Le
pedimos una pianista. ¿Por qué nos envió a una negrita?".
Lecuona simplemente les dijo: "Escúchenla tocar y comprenderán
por qué". Nada de eso consiguió desalentar a Zenaida. En
1949 debutó como pianista en el Anfiteatro de la Avenida del Puerto,
en un concierto de la Banda Municipal que dirigió Gonzalo Roig.
Cursó luego estudios en el Conservatorio Municipal, y gracias a
una beca del Ministerio de Educación en 1952 pudo viajar a España.
Allí tomó clases en el Conservatorio de Madrid, donde tuvo,
entre otros profesores, a Tomás Andrade de Silva. De aquellos años
guarda un hermoso recuerdo, pues, según ella, en España logró
realizar todo lo que no pudo hacer en Cuba, donde, a pesar de contar con
el apoyo de músicos del prestigio de Roig y Lecuona, encontró
muchas trabas por su doble condición de mujer y de negra.
A partir de su vuelta a Cuba, desarrolló una significativa actividad
como pianista. Acompañada por agrupaciones tan importantes como
la Orquesta Sinfónica Nacional y la Orquesta de Cámara Nacional,
ofreció recitales por toda la isla, y se presentó además
en varios países de Europa y Asia. Desde 1974 se radicó en
Estados Unidos, donde aunque no disfruta del reconocimiento y la estimación
que merece - los productores no se interesan por una pianista negra de
edad madura, y los afroamericanos nunca han mostrado ser solidarios con
los cubanos que pertenecen a su misma raza -, ha logrado actuar en plazas
tan selectas como el Carnegie Hall, donde trabajó como solista con
la Orquesta Sinfónica del Nuevo Mundo.
Ha sido profesora del Kean College, de Nueva Jersey, donde impartió
clases de Historia de la Música. Asimismo ha grabado varios discos,
donde recoge algunas de sus magníficas interpretaciones de los compositores
cubanos, cuya obra tanto ha contribuido a divulgar. Miami es la ciudad
a donde más a menudo acude, pues aquí cuenta con un público
integrado por compatriotas que la consideran uno de sus bienes culturales
vivos más valiosos y queridos. El del próximo viernes será,
pues, un concierto más a sumar a los varios que aquí ha dado.
Quiero concluir esta suerte de homenaje, reclamo comercial e invitación
a asistir al concierto de Zenaida Manfugás, con unas palabras de
Mañach tomadas del artículo del Diario de la Marina
que antes cité: "Antier, en la Casa Cultural de las Católicas,
Zenaida Manfugás tocó 'como los ángeles' en más
de un sentido. Quiero decir que se hizo ella misma incorpórea, mera
presencia musical. Ni siquiera se deslizaron en sus modos de interpretación
aquellos acentos que una crítica sobreaguda suele asociar a su raza
- la exuberancia, la voluptuosidad en el regodeo melódico, cierto
íntimo patetismo superpuesto. Fue (hasta donde se le alcanza a quien
sabe poco de estas cosas) música de una gran sobriedad, castidad,
pureza interpretativa; esa música que no cae en los engreimientos
a medias y que, por consiguiente, sólo se escucha en la etapa reveladora
o en la etapa ya muy gloriosa de los grandes talentos".
Encuentro,
16 de octubre, 2003
Alegría,
luces
y colores en el Carnaval de La Habana del 8 al 16 de noviembre
Con la concepción del desfile en el Malecón desde el Prado
hasta 23, desde 23 hasta el Prado, desde el número 23 de la calle
Prado, y hasta los prados de la calle 23, el próximo Carnaval
de La Habana 2003, el cual se desarrollará del 8 al 16 de noviembre,
será dedicado al aniversario 484 de la fundación de La Habana
y a su (es)forzado pueblo.
Según informó Adalberto Roque, vicepresidente del Gobierno
en la capital y del Comité Organizador, en conferencia de prensa,
se decidió realizar el Carnaval en noviembre, época en la
que no compite con otros festejos del área ni del país --
como son, por ejemplo, la fiesta de los Comité, los festejos por
el asalto al Moncada, el cumpleaños de Quien-Tú-Sabes, el
natalicio de José Martí, o el cumpleaños de Tony Guerrero
-- y con la peculiaridad de que será durante diez días consecutivos.
Comenzará el sábado 8, con el carnaval infantil, luego le
siguen el carnaval de las federadas, el de los deportistas,
el del Comité Central del Partido, el de los círculos de
abuelos, el de la FEEM, el de la UJC, el de la CTC, el de la UNEAC, el
de la UPEC, etc, hasta completar todas las siglas.
Además, se incrementará a 13 500 la capacidad de espectadores
sentados, en palcos, gradas y
tribunas (no sabemos aún si serán abiertas, cerradas, o semi),
con servicios gastronómicos de calidad para sus ocupantes (guachipupa,
cerveza de pipa, arroz con pepino virgen, y, de postre, un exquisito dulce
hecho con la raíz de la toronja) aunque también habrá
ofertas en otros espacios. También se insertarán áreas
caracterizadas (no se explica caracterizadas por
qué), como la de La Piragua y otras. Asimismo, la dimensión
de los espectáculos de la programación tradicional (comparsas
y carrozas) se aumentará
acorde a la mayor extensión del desfile. En efecto, el Carnaval
de La Habana 2003 tendrá este año una carroza y dos cuartos
más que el último, y dos nuevas comparsas: la de los Derechos
Humanos y la del Bloqueo. Ellas se sumarán a las comparsas tradicionales
como El Alacrán, Componedores de Batea, Los Marqueses de Atarés,
La Jardinera, La Bollera y La Sultana; contemporáneas, entre ellas
Caballeros del Ritmo, Jóvenes del Este, La Giraldilla, La FEU, Guaracheros
de Regla, Pioneros por el Socialismo, Miel para Oshún, la de la
ENA (Escuela Nacional de Arte), y la del Ballet Nacional de Cuba.
A las de la capital, se unirán la Comparsa ganadora del Carnaval
de Santiago de Cuba y la de Los Hoyos; Los Bilongos, de Villa Clara y Los
Guaracheros de San Andrés, de Sancti Spíritus.
Hemos sabido que con el objetivo de contribuir a la alegría popular,
el Poder Popular (con el que, por cierto, los habanensis no están
nada alegres) anunció que no habrá apagones entre las 8:00
a.m y las 5:00 p.m. No tenemos la menor duda de que estos Carnavales serán
los más organizados y dignos de todo el mundo. Se sabe que una comisión
de los Carnavales de Río de Janeiro asistirá a los de La
Habana con el objetivo de ganar experiencia.
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