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¿CUBA LIBRE?
Sonia
Sánchez (y otras intervenciones)
CUBALIBRO... CUBA LIBRE. Así también pudiera llamarse la
Feria Internacional de las letras cuyo volumen, que se enriquece con el
paso de los años, acaba de cerrarse en la página trece.
Concluye
después de dejar de ser ya una fiesta de La Habana para ampliarse
a lo largo de 32 ininterrumpidos días por 34 municipios, gracias
a una iniciativa de su principal inspirador, el Comandante en Jefe Fidel
Castro. Su genial iniciativa consiste en mantener maratones de lectura
de los
poemas de Tony Guerrero, y de El Camaján, durante 34 días
(en Cuba los meses tienen 32 días, los días, 32 horas, y
el Poder Popular el cartel de: No funciona) en los 34 municipios.
Las estadísticas anunciadas por el Comité Organizador, que
superan las logradas en certámenes anteriores, son precisas: más
de 3 200 000 libros vendidos en las diferentes áreas, a las cuales
concurrieron alrededor de 3 500 000 personas en unas siete mil actividades
de carácter general efectuadas en todo el territorio nacional. Se
ha calculado que, en términos generales, esa enorme cantidad de
títulos permitiría darle, a cada habitante de la Isla, una
página y tres cuartos. De esta manera, la producción nacional
de libros se le ha ido muy por encima a la de detergente, carne bovina
-- y también rabina, caprina, cerdina, etc., con la excepción
de la gatuna, cuyos precios están ya por las nubes -- así
como a la de aceite, frijoles, desodorante, textiles, etc. Éstas
nos hacen reflexionar en otras cifras como misión imposible de enunciar
ahora: el nacimiento de otros miles de lectores (sucios, algo bajaditos
de peso, pero extremadamente cultos) y entre ellos, el embrión de
una generación de escritores, que en el día de mañana
en las entrevistas de turno expresen que su primera atracción por
la literatura fue a partir de una Feria del Libro. Esta generación,
desde luego, será una generación de feria, esto, formada
en las ferias revolucionarias de la batalla de ideas.
No podemos pasar por alto en esta ocasión el reconocimiento hecho
por el presidente del Instituto
Cubano del Libro (ICL) - máximo promotor de este foro - Iroel Sánchez,
durante la clausura en Santiago de Cuba, cuando recordaba el esfuerzo realizado
por las 128 editoriales cubanas y miles de trabajadores de la industria
gráfica, que tras los 50 millones de ejemplares publicados en la
década del ochenta sufrieron en carne propia (¿cuál
carne?) una caída durante los momentos más álgidos
del período especial - apenas tres millones en 1993 -, de la cual
se sobrepusieron con creces ya en el 2003 cuando se imprimieron 90 millones.
Y 90 millones entre 10 millones, toca a 9 millones por cabeza. ¿Y
en qué otro país del mundo, a ver, se le puede garantizar
A CADA CIUDADANO -- fíjense bien, a cada uno -- una biblioteca de
1 millón de ejemplares? Eso, compañeros, sólo puede
lograrlo una verdadera Revolución.
El prestigio de este acontecimiento cubano cada día trasciende más
a escala internacional. No solo en Alemania tuvo repercusión el
calor y el respeto mostrado por editores, escritores y lectores cubanos
hacia la literatura y la cultura de un país cuyo Gobierno, haciéndole
el juego al bloqueo norteamericano y a la sumisa posición de la
Unión Europea, negó su compromiso con la designación
de invitado de honor. Sabemos que en España, mediante la voz de
Eva Forest, en Ecuador, por mediación del poeta Raúl Pérez
Torres, y en Estados Unidos, por Alice Walker, muchas personas han sabido
de la auténtica fiebre cultural que vive Cuba y de la existencia
de un espacio de promoción de la lectura que privilegia el conocimiento
y el humanismo, en lugar de la trivialización y el falso entretenimiento.
Porque debe quedar bien claro que nosotros escogemos muy bien el millón
de ejemplares que van a a engrosar las bibliotecas de nuestro pueblo: nada
de Lorenzo García Vega, o de las pajarerías de Severo Sarduy,
y mucho menos a ese espíritu burlón que es Cabrera Infante.
En lugar de estas triviales superficies superficiales, nosotros hemos optado
por el verbo encendido de Carilda Oliver Labra, a quien le hemos dedicado
esta fiesta del libro. Los poemas de Carilda a Fidel, al Ché, al
Pan de Matanzas, al Pan de Guajaibón, al Yunque de Baracoa y a la
mata de caimitos, ilustran lo que debe salir de la pluma de un escritor
revolucionario y comprometido con su tiempo. Y compañeros, Carilda
sabe que el suyo es el de la Batalla de Ideas, y ella sabe que, por más
de cuarenta años, no ha habido otro tiempo -- ni habrá otro
tiempo -- que no sea el de la Batalla de ideas, a menos -- claro está
-- que se le acabe el tiempo -- o la mala idea -- al Otro.
Sirvan estas líneas también para reconocer a toda esa gente
anónima cuyos nombres no están en las portadas de los títulos
(y a los que tampoco están entre los títulos), pero que sin
ellos sería imposible el éxito de este Festival que luego
de tantos logros imposibles de callar (y de otros que hay que callar necesariamente),
se une a los prominentes y clásicos acontecimientos culturales cubanos
de estos tiempos, el Premio Casa, el Festival Internacional de Ballet,
el del Nuevo Cine Latinoamericano, el de Teatro, la Bienal de La Habana,
Cubalibro, Cubarevista, Cubacaricatura, Cubaanimada, Cubilete, Cubismo,
cubículo, CUBA LIBRE, porque la cultura es para nosotros un pilar
insustituible de nuestra libertad.
Granma,
10 marzo, 2004
Y ya que
hablamos de libertad:
¿Por
qué temerle a este manso tigre literario?
Palabras
de Patricia Gutiérrez-Menoyo, presidenta de la Editorial Plaza Mayor,
en la Feria Internacional del Libro de La Habana, donde protestó
por la negativa del gobierno a permitir la entrada al país del laureado
escritor Luis Manuel García
La
Habana,13 de febrero de 2004
Hace apenas cinco años, la Colección Cultura Cubana no era
siquiera el embrión de una idea abstracta. Acaso era sólo
un sueño que me acechaba en las noches. Sueño constante como
un verso rimado, como mezcla de encanto, fastidio y desafío. Por
las mañanas, las tareas normales de
la Editorial Plaza Mayor se encargaban de ahuyentarlo de mi cabeza por
unas horas, separándome de aquella obsesión de iniciar lo
que muchos me auguraron sería una empresa imposible.
Pero
la noche era puntual. Con ella, persistente y conminatorio, regresaba el
sueño de hacer realidad esta colección.
Un día, soñador aun más incurable que yo, mi padre,
Eloy Gutiérrez-Menoyo, me dijo que nunca debería desestimar
los sueños. Hoy, cuatro años y más de 27 libros después,
comprendo que los sueños no son sino avisos que la realidad suele
emplear para ayudarnos a plasmar las cosas.
Encontrarnos
sobre el papel, hacer cada vez más difusa la línea que propone
dividirnos entre cubanos de "acá" y cubanos de "allá"… he
ahí el propósito y el compromiso sobre los que se centra
la tarea de la Colección. Es también la idea de insistir
en la preservación de lo cubano en medio de los vapuleos de la historia.
Entender, insistir, defender el concepto de que la principal conexión
de nuestro espíritu nacional es con su acervo, con su cultura. Reivindicarla
a ella como propiedad común e inexpropiable, anterior y superior
a cualquier ideología o a las concepciones políticas de moda
o a las estéticas de turno.
Las tormentas van y vienen, pero cada vez que el hombre se sobrepone y
consigue mirar en calma a su alrededor, descubre que lo permanente es lo
que lo identifica; que tras la lluvia las señales quedan claras
sobre la tierra, que nada puede confinar o detener la creación.
Decía William Burroughs que hay una sola cosa de la que un escritor
puede escribir: "lo que está ante sus sentidos en el momento de
escribir".
Exagerado tal vez, nuestro querido Burroughs, es esta acepción tan
sensorial, pero suele ser por ello que los creadores, como el animal que
anticipa un sismo, nos alertan sobre la deshumanización, los excesos
de la autoridad, la desconexión que engendra la tecnología,
la brutalidad de la guerra y la urgencia constante de defender a toda costa
la necesidad de libertad.
Tengo mucho que celebrar con ustedes hoy. Sobre todo con nuestros escritores
que presentan libros. Muy especialmente con Gregorio Ortega cuyo manuscrito
Cundo
Macao resultó ganador de nuestro Premio Novela Colección
Cultura Cubana de Plaza Mayor.
He aquí, con estas noticias, una intersección de estilos
diversos, un ejercicio colectivo, pero libre y asimétrico, de un
grupo de autores que no responden, necesariamente, a una visión
teórica homogénea, pero que sí responden a Cuba, a
lo cubano, a lo mejor de nuestra cultura. Eso, me parece, es lo que debe
primar, promover y animar toda iniciativa cultural que se respete en su
libertad creativa y en el amor por esta tierra.
Sin embargo, en la novela Las voces y los ecos, de Aida Bahr, en
la obra Yo conocí a Benny Moré, de Félix
Contreras, en las novelas de Alejandro Aguilar, de Antonio Álvarez
Gil y de Gregorio Ortega, La desobediencia, Las largas horas
de la noche y Cundo Macao o en lo que recoge Ramón Fajardo
en la biografía Yo seré la tentación. María
de los Ángeles Santana, que presentaremos el próximo
lunes en la sala de conciertos de la Basílica y Convento de San
Francisco de Asís, existe un continuum de la cubanidad que no es
un supuesto insignificante, sino una manera de expresar una esencia, de
proyectarla y constatarla: la esencia de lo nuestro, de lo cubano, de nuestra
cubanidad.
Se hace entonces difícil comprender que existieran aprensiones de
esta parte. Pero hubo aprensiones de esta parte. Suficientes en cuanto
a Luis Manuel García, autor del libro de relatos El éxito
del tigre. Suficientes aprensiones como para que no se le permitiera
venir a esta feria, aunque manifestó desde el primer momento su
disposición de estar aquí con nosotros.
Algo parecido, aunque de otras tonalidades, hubo de ocurrirme recientemente
en la Feria del Libro de Miami, el pasado mes de noviembre de 2003. Fue
un momento francamente surrealista, que me recordó aquello que dijo
Mark Twain: "En América, como en cualquier parte, la libertad de
expresión es un derecho que se otorga a los muertos". Pero esa es
otra historia…
Ahora, sí les contaré lo que ocurrió aquí:
El
éxito del tigre reúne 19 relatos políticamente
inofensivos. Este tigre no está al acecho ni salta a la yugular
de la política; pero en una decisión sistemática,
se me informó que Luis Manuel García "no sería invitado
a La Habana por cuanto laboraba en la revista Encuentro que se publica
en Madrid".
Permítaseme protestar, en nombre de este valioso autor, joven ganador
precisamente, en este mismo país, del premio Casa de las Américas
de cuento 1990 con Habanecer, que recibió también
el Premio Nacional de la Crítica; y protestar no sólo en
su nombre, sino también porque me parece digno y oportuno dejar
de mi parte un testimonio de tristeza, inconformidad y reclamo.
¿Cuál era la finalidad o el objetivo de este rechazo? ¿Qué
lógica explica que se permita que traigamos el libro, pero se excluya
al escritor?
Los creadores cubanos siguen encarando un reto, prolongado a lo largo de
varias décadas de revolución: es el compromiso de asumir
su independencia revolucionariamente.
Que Luis Manuel García sea jefe de redacción de Encuentro,
podría haber sido una discutible, pero
brevísima nota biobibliográfica. Al centro de la cuestión,
eso sí, quedan por demás incontables motivaciones y consecuencias
traumáticas en torno a nuestra reciente y dolorosa fragmentación
como país.
Esas están por resolverse. Pero de esa fatigosa búsqueda,
de ese ahondamiento sobre lo que nos ha dividido, no debería derivarse
esa suerte de actitud paranoica que puede a veces limitar y hasta devorar
la propia capacidad de creación entre nosotros. No deberá
nunca, no debió jamás, obstaculizar la cultura y atomizarnos
como gente. ¿Se pensó tal vez que Luis Manuel García
forma parte de extraños intereses organizados? ¿Por qué
temerle a este manso tigre literario?
Hermanos, los invito a una tregua. Basta de denunciarnos y renunciarnos
los unos a los otros. Basta de descreimientos y castigos. Basta de suprimirnos.
Reconozcámonos. Confrontémonos.
Hagámoslo
con respeto y terminaremos entendiendo que hay mucho sobre lo que aceptarnos.
Una verdad puede afirmarse: en Cuba, para los cubanos todos, ya casi nada
es "a-p-o-l-í-t-i-c-o". Esta verdad puede sonar muy dura, pero la
digo aquí, no como una queja, sino como resultado de un análisis
de un largo proceso histórico que tiene sus inicios con Félix
Varela, Domingo del Monte, José de la Luz y Caballero y José
Martí. Proceso que posteriormente ha continuado; no piensen que
solamente en la Isla, sino también, y por muchos pensadores, en
el exilio. Podrá sonar como una verdad crispante pero no me quedo
atrás en aceptar la propia profundización ideológica
que el proceso revolucionario de 1959 nos ha hecho alcanzar.
¿Qué se teme entonces? ¿La introducción de
algún virus anticubano? Los creadores no están para ser virólogos
y no existe todavía la pandemia que pueda inocular y vencer nuestro
sano sentido de Nación. Por supuesto que son muchos los obstáculos
y asedios a los que Cuba se verá enfrentada siempre.
Hoy, más que nunca, y mañana también quizás
tenga que ser así en el caso de un país como el nuestro.
No constituye una revelación reconocer que existe un afán
hegemónico en ciertos sectores del gran vecino y puede que exista
una exigua pero vociferante y poderosa población anexionista. Y
si continuamos mirando en derredor, veremos que está la llamada
globalización que en buena medida tiende a deformar, arrasar y a
homogeneizar los gustos. Es esa misma globalización que se propone
"desimplicar" al individuo, en lugar de hacerlo protagonista de su destino.
Leí hace poco que en Varsovia, por ejemplo, quedan apenas tres salas
de cine que exhiben cine polaco, cine que fuera cuantioso e inspirador
de toda la vanguardia de otra época. Por lo tanto, no soy tonta:
conozco los peligros. Pero el proceso intelectual cubano arroja la certeza
de una conciencia forjada en los valores de la independencia, la soberanía
y el respeto y el amor por lo propio. Es también, la certeza de
un orgullo por una creatividad desbordante. ¡Los cubanos apostamos
por lo nuestro!
Sabemos que se nos hace imposible vivir sin analizar y comprender esa dimensión
político-social que consigue permear casi todas las cosas del país.
Pero sabemos defendernos… ¡Tenemos con qué defendernos! ¡Los
cubanos sabemos apostar por lo nuestro!
Apostamos por nuestra inteligencia y nuestra sensibilidad. Desde Fernando
Ortiz hasta Lydia Cabrera. Desde Cirilo Villaverde hasta José Lezama
Lima. Desde Alejo Carpentier hasta Guillermo Cabrera Infante. Desde Roldán,
Caturla y Benny Moré, hasta Aurelio de la Vega, Chico O'Farrill
y Celia Cruz. Desde Amelia Peláez hasta Mijares, Cundo Bermúdez
y Flora Fong. No hay afán hegemónico de nadie que pueda subyugar
o suplantar la creación y la capacidad de pensamiento de un pueblo
tan ingenioso. La Cuba que va desde Ballagas hasta Padilla, de Agustín
Acosta a Fina García Marruz y Zoé Valdés…
Desde ayer hasta siempre. Cuba, tierra de pensadores, pintores, poetas,
bailarines, cineastas, novelistas, músicos… Cuba sincrética,
mestiza, europea, africana, protegida por los dioses… Y por Dios, Cuba
eterna e invencible.
Para mí, a pesar de ese solo "reparo" que he compartido con ustedes
con toda franqueza, este es un día singular. Celebro la cubanidad
de esta colección y el debut de obras de autores que aman entrañablemente
a este país, sin que importe en algunos casos lo lejos que puedan
vivir de él.
Con
ellos todos, celebro esa densidad del ideario cubano de dos siglos y canto
mi optimismo desde estas primeras fechas del siglo XXI. Optimismo de libertad.
Optimismo de renovación. Optimismo de iluminación. Optimismo
de nuevas expresiones. Optimismo de revolución en la creación.
Entendamos, de una vez, nuestra fuerza y despertemos nuestra originalidad.
Sin temor. Sin censura. Con una fe común en Cuba, por encima de
nuestras diferencias. O precisamente porque de las diferencias nace la
mejor expresión.
Hay un libro de Cintio Vitier cuya lectura me deslumbró. En ese
libro fundamental, Ese sol del mundo moral, cuyo subtítulo,
tan apropiado, es Para una historia de la eticidad cubana,
uno de nuestros supremos pensadores, el inmenso Cintio Vitier, luego de
discutir sobre nuestra nación en el tiempo, desde la neutralidad
apolítica hasta el análisis sistemático marxista,
cita a José de la Luz y Caballero. Es con esa cita que agradezco
la tolerancia y la paciencia de ustedes. Es con esa cita que me despido:
"Que otros amen la ira y la tiranía: el cubano es capaz del amor,
que hace perdurable la libertad".
Muchas
gracias.
Encuentro,
17 febrero, 2004
Presentación
virtual de un libro real a cargo de un autor ausente
Texto
enviado por el narrador cubano Luis Manuel García para ser leído
en la presentación de su libro El éxito del tigre,
en la Feria Internacional del Libro de La Habana, a donde el gobierno de
la Isla le impidió asistir
Madrid,
13 de febrero de 2004
Queridos
lectores:
Es un privilegio estar hoy con ustedes, porque de los 5.000 millones de
lectores potenciales que pueblan este planeta, ustedes integran los trece
millones (11+2) a quienes no necesito otorgar explicaciones adicionales,
notas al pie, glosarios al final o chistes con instrucciones. Trece millones
que leen entre líneas, captan al vuelo los sobreentendidos y concertan
una complicidad instantánea que tanto se parece a la coautoría.
El último libro cuya presentación compartimos fue a inicios
de 1993 si la memoria no me falla, en esta Isla de la que somos nativos
para siempre aunque nos mudemos a lo más intrincado de cualquier
continente, en Casa de las Américas para ser exactos. Fue Habanecer,
otro libro de cuentos, o cuentinovela (diría mi amigo Reinaldo Montero),
que había obtenido en 1990 el Premio Casa.
Hoy nos reunimos para presentar en sociedad El éxito del tigre.
Un tigre que nació entre Jaén y Sevilla, y entre el punto
final de mi última novela publicada, El restaurador de almas
(2002), y la versión final de Utopiario (2003) -una colección
de poemas que ronda las librerías ibéricas, aunque reposaría
con más comodidad en los anaqueles de La Moderna Poesía (cualquiera
de las dos)-.
El
éxito del tigre, como Los Forasteros (1989), con el que
tiene una suerte de parentesco literario, carece de aquella vocación
de novela invertebrada que tuvo Habanecer. Este libro consta de
diecinueve historias cada una cerrada en sí misma, con vocación
de individualidad, no importa si nació en un exabrupto de la imaginación
o si fue madurando lentamente durante meses o años antes de eclosionar.
Son historias que pueden suceder ahora y aquí mismo, en cualquier
allá y en cualquier tiempo, o en ese allá y en ese tiempo
sin coordenadas que es la imaginación: historias que giran alrededor
de cuatro grandes temas: la edad más peligrosa del hombre, que es
su adolescencia, momento en que cuaja lo que algunos llaman destino; la
escritura, no sólo como oficio, sino también como modo de
vida, como recurso para enfrentarse a los rigores y las alegrías
de esa otra vida que sucede fuera de las páginas; los personajes
que imprimen el sello de la homodiversidad a nuestra especie, y que nos
impiden ser una manada sin otra etiqueta personal que el ADN; y por último,
varios cuentos sobre quienes no sólo no hacemos la historia ni escribimos
su guión, sino que estamos condenados al papel de extras. Pero si
algún factor común transita estos cuentos es una ironía
y un sentido del humor que sirven de disfraz al sentido del amor-amor y,
sobre todo, una enorme piedad hacia estos personajes.
Por eso hoy, por lógica, yo debería estar aquí presentando
el libro; pero en su lugar estoy allá, es decir, en el allá
que es mi aquí de todos los días, a 9.000 kilómetros
de ustedes, en el Madrid aterido de febrero. Y estoy en aquel (este) allá
y no en este aquí, porque alguien determinó que esta obra
y su autor son subversivos, atentan contra la moral y las buenas costumbres,
son un peligro para la patria y están al servicio de las fuerzas
transoceánicas del Mal-Mal Afuela, como diría un marinero
chino.
Claro que, pensándolo bien, me percato de que un bar prófugo
huyendo a través de la ciudad y del tiempo, es pura materia policial;
que un antiguo profesor de Física echado cada noche a la mar en
una cámara de camión para discutirle la pesca a los tiburones
del Estrecho, no es un buen ejemplo para las nuevas generaciones; que tres
muchachas evadiéndose de la angustia por la puerta falsa del suicidio,
no son nada edificantes; como tampoco lo es sufrir por amor en medio de
una guerra africana que no se comprende, cuando un protagonista verdadero
debería explicarnos cómo allí, internacionalista y
proletariamente, se templó el acero (el de Antillana, Eduardo, se
sobreentiende).
Cazadores
de madrelfines, domadores de girasoles, mujeres a las que el destino otorga
una segunda oportunidad, escribas que desatan una guerra sin cuartel tras
pertrecharse en los arsenales del Ministerio de Cultura, un crítico
que gana su derecho al limbo literario y un periodista que se deja devorar
para dedicarse a escribir, por fin, tras los barrotes de una jaula en el
zoo, las ficciones atragantadas en la cotidianía. Todos ellos son,
cuando menos, personajes raros, cuya probidad ideológica sería
carne de asamblea.
Pero, un momento. El libro está aquí, se distribuye, puede
verse y tocarse, existe más allá de nuestra conciencia (en
palabras del profesor Konstantínov). De modo que:
1)
Sin que se le pueda absolver graciosamente de sus pecados, su mera presencia
indica que el libro no es tan peligroso.
2)
El inadmisible es su autor.
Y yo sin darme cuenta. Me miro al espejo en el allá que no es aquí,
pongo la peor cara de inadmisible, de agente enemigo, de traidor a la patria,
pero ni así desaparece mi expresión de calvito padre
de familia. Debe haber un error, supongo. Con esta cara no se puede ser
peligroso ni acabado de levantar.
Posiblemente algunos funcionarios del departamento de silenciadores - importantísimos
para la industria automovilística y para el recto rodar de la república,
sin molestas contaminaciones auditivas - se han excedido en su celo. Desde
luego que no es asunto de gobierno interferir la libre circulación
de libros y autores. Lejos de mí proferir tamaña infamia.
Salvo que escriban manifiestos o tratados sobre el capital, los autores
suelen ser inofensivos. Los gobiernos, en cambio, disponen de los policías
y los ejércitos, de las leyes, los periódicos, la TV y la
radio. No tienen nada que temer de un microscópico autor.
Recuerdo que cuando era niño, el grande de mi barrio no temía
ni a las personas mayores. Y esa es una ley universal que sólo tuvo
una excepción: cuando el grande de mi barrio cayó enfermo
de unas fiebres, se puso muy malito, muy débil, casi lastimoso,
y le entró pánico de que cualquier renacuajo de cinco años
derribara su currículo de guapo local.
Pero no es la regla y yo ignoro cuáles son los síntomas cuando
un gobierno enferma. Por eso creo que en este caso mi ausencia se debe
a un malentendido que seguramente se aclarará antes de la próxima
feria. O de la otra. Deberé publicar un libro por feria a la espera
de mi repatriación literaria.
Mientras,
brindo desde aquí con ustedes, aunque sea frente a la computadora
y leyendo en los diarios de la Isla el éxito de crítica y
público que ha sido la feria, con los mejores deseos de que una
pequeñísima porción de ese éxito pertenezca
a este tigre, y que sea, precisamente, el tigre que ustedes merecen.
Celebraciones
por el 10 de marzo en la calle 8
En la sede del Comité Cubano de Defensa de los Derechos Humanos,
en la calle 8, se llevó a cabo una velada artístico-humanitaria-solidaria-anticastrista
para celebrar un nuevo aniversario del golpe
democrático-humanitario del general Fulgencio Batista. La velada
dio inicio con un emotivo informe del antropólogo Prudencio Ventura,
quien demostró con pruebas fehacientes que Batista, aunque de piel
sospechosa, tenía el cerebro en blanco (¡ay, perdón,
quise decir un cerebro y un alma de blancos). La célula femenina
del Comité deleitó a los presentes con su adaptación
del zapateo criollo al Fox trot de los años 40, que era, como ya
se sabe, cuando en Cuba se vivía bien. La fiesta desbordó
su sede y se extendió, en movilización combativa, a todo
lo largo de la calle 8. Por esta razón los carros de los dominicanos,
haitianos, puertorriqueños, salvadoreños, etc., se vieron
obligados a desviarse de su ruta habitual.
Como parte de los festejos por el 10 de marzo hubo una escenificación
del golpe en la que participaron todos los exiliados de línea dura,
y cuya inmensa mayoría ya ronda los 85 años. Esto
explica, por ejemplo, que el tenía a su cargo representar al legendario
general criollo, se olvidara nada menos que de era él quien debía
dar el golpe de estado, y hasta por poco no llega al lugar, puesto que,
obsesionado por representar exactamente su compromiso con la historia,
había sido detenido cuando intentaba dar el golpe... ¡en la
Universidad de Columbia!
A nombre de las damas cubanas de El Encanto habló Fefita Carvajal
y del Pajar. Estaba encantadora con su vestido de papel crepé y
sus zapaticos de rosa. Sus palabras dieron ánimo y esperanza a los
exmiembros de la exbrigada del expartido Seremos como él.
Finalmente, los presentados cantaron el Himno Nacional, brindaron con Bacardí
y Diet Coke, y develaron un retrato del mulato. Bajo su efigie sonriente
-- que tan buenos y humanitarios recuerdos evocaron en los presentes --
podía leerse: Yo soy El Hombre Nuevo.
Y bueno, queridos lectores, aquí termino, porque -- como ya se sabe
-- las palabras no pueden expresar lo que yo quisiera, y no vale la pena
emborronar cuartillas...
En
mallami, a unos pocos meses del triunfo de la democracia, su reportero
Pilar
García, jayalía
La
cantante Omara Portuondo quiere actuar en África
Portuondo
anunció su próxima gira interna, que abarcará Alto
Songo, Jatibonico, Santiago de Cuba, Matanzas y Ciudad de La Habana
AFP/ La Habana. Omara Portuondo, "la diva" -- o la Andova -- del proyecto
musical Buenavista Social Club, dijo este lunes en La Habana
que le gustaría cantar en África, donde nunca lo ha hecho,
y estimó que "la música cubana debe conquistar China". La
Portuondo está preparando la segunda edición de We are
the world (ese we somos los cubanos, por supuesto), por lo que,
siguiendo los pasos
de las estrellas estadounidenses afirmó que quería "hacer
un concierto grande para recaudar dinero para África" con otros
intérpretes musicales. Sólo le faltó agregar que con
el dinero recolectado salvaría la vida de la única cebra
azul que -- no se sabe cómo -- ha sobrevivido a los proyectos de
la National Geographic, de la Alianza para el Progreso, del Pentágono
y de la Batalla de Ideas. "Tenemos que hacer algo antes de que sea demasiado
tarde," agregó Portuondo, y concluyó recordando a todos que
"la era está pariendo un corazón."
En cuanto a los planes de infiltración ideológica de la Revolución
Cubana, Omara Portuondo expresó su deseo de "conquistar China",
uno de los pocos países donde los ritmos de la Isla tienen poca
difusión. "Es por el bloqueo," aclaró.
La gira nacional obedece a "una gran demanda de nuestra población
por escuchar a Omara en vivo" (algunos creen que está muerta desde
hace tiempo, y que todo no es más que otro truco publicitario del
gobierno cubano). En cada una de sus presentaciones, Portuondo tendrá
artistas invitados de esa localidad: la familia Varela-Miranda, intérpretes
de trova tradicional en Santiago de Cuba, Los Muñequitos, en Matanzas,
y el dúo Buena fé, en La Habana, o el dúo el yunque,
y el trío la Santísima Trinidad, en Alto Songo, donde la
acompañará el pianista Emilio Morales.
En ese último recital, coincidente con el cumpleaños de la
fallecida cantante cubana Elena Burke, Portuondo tributará un homenaje
a quien fuera su amiga y colega en el cuarteto Las D'Aida, creado en 1952
(o sea, mucho antes de que se acabaa la diversión) y donde actuaron
por 15 años junto a Moraima Secada y Haidée Portuondo, hermana
de Omara.
La gira local Para recordar, con un repertorio de viejas piezas de la música
tradicional cubana como 20 años, de María Teresa Vera,
y Drume negrita, de Eliseo Grenet, precede a la presentación
de un disco en abril próximo, tras lo cual la intérprete
emprenderá un periplo internacional promocional. Se espera que,
para entonces, llegue -- o la lleven -- a China.
Intercambio
teatral en Cuba
Esta semana se inició en La Habana una jornada singular: los teatristas
cubanos de la isla han recibido, aparentemente con beneplácito,
a sus homónimos del exilio, al menos simbólicamente.
Las voces de cuatro dramaturgos cubanos de Estados Unidos se están
escuchando desde el martes en el local de la Fundación Ludwig de
Cuba, en el Vedado, mediante lecturas de sus obras realizadas por grupos
de la isla que las solicitaron a sus autores.
La primera fue Abrázame fuerte, de Jorge Ignacio Cortinas,
residente en Nueva York, de quien hemos visto obras aquí. La lectura
fue realizada por un colectivo de actores bajo la dirección de Alberto
Sarraín, quien se ha retirado temporalmente de la escena miamense.
Precisamente fue este director el primero que trajo aquí a un teatrista
de Cuba, Abilio Estévez, cuando le estrenó su monólogo
Santa
Cecilia (la misma obra que está presentando aquí el teatro
de Venevisión en una versión con música). También
trajo de la isla a Alberto Pedro y a Abelardo Estorino, y montó
aquí obras de autores de la isla.
El miércoles se dio lectura a Casa propia, de Dolores Prida,
bajo la dirección de Ariel Bouza, del Grupo
Pálpito. La comedia, escrita en 1999, se mantuvo en cartel cerca
de cinco años en Repertorio Español, de Nueva York. Prida
reside en esa ciudad desde la década de 1960 y se ha dedicado principalmente
a escribir acerca de la problemática de los hispanos en Estados
Unidos. Ésta es la única de sus obras en la que el personaje
principal es cubano. Casa propia plantea la dinámica de la
familia hispana en una barriada integrada por boricuas, dominicanos e italianos,
y la lucha de la mujer latina por sobrevivir en Nueva York.
Favorecedora del intercambio cultural entre Cuba y Estados Unidos, le pareció
buena idea presentar estas lecturas.
''Un escritor siempre quiere que su trabajo lo conozca tanta gente como
sea posible'', señala, "como
nací allá, es todavía más importante para mí''.
Ya en 1995 había tenido lugar en La Habana una lectura y un montaje
de dos de sus obras. En octubre del 2000, se presento aquí, en el
Miracle Theater, su musical 4 Guys named José and unamujer
llamada María, producido por Enrique Iglesias y Dasha Epstein,
después de estrenarse en Off-Broadway.
Ayer, jueves, se leyó en La Habana, En cualquier otro lugar menos
éste, de Caridad Svich, una
autora formada en los famosos talleres que dictaba en el teatro INTAR,
de Nueva York, la teatrista cubana María Irene Fornés, donde
también estudió Nilo Cruz, Premio Pulitzer del año
pasado. Hizo la lectura el Grupo Teatro Mío, dirigido por Miriam
Lezcano, esposa del dramaturgo Alberto Pedro.
Esta tarde finalizará la jornada una pieza de Nilo Cruz, Lorca
con un vestido verde, por el Teatro de la Luna, dirigido por Raúl
Martín. Este director participó en el Primer Festival del
Monólogo, en 2001, invitado por Sarraín, con El enano
en la botella, de Abilio Estévez, interpretado por Grettel Trujillo,
quien se quedó a vivir aquí.
Estas lecturas en Cuba no serán nada nuevo (ya recibieron allí
a un grupo del ''exilio histórico'' como Repertorio Español),
pero empiezan a equilibrar la balanza.
La Prida lo pone muy claro y bilingüe: "Es un intercambio que había
empezado one way y ahora es más equitativo''.
El
Nuevo Herald, 21 febrero, 2004
Libros
recibidos
Acaba de salir de la imprenta el poemario Animal pedestre del poeta
y ensayista dominicano Néstor
E. Rodríguez (1971). Este libro ganó además el Premio
del Certamen de Poesía El Nuevo Día 2001. Los
poemas de Néstor han aparecido en las revistas puertorriqueñas
Postdata,
Contornos
y En la mirilla, así como en las revistas electrónicas
Letralia
y El fémur de tu padre. También aparece su obra en
la Antología de la Poesía Latinoamericana del
siglo XXI (México, 1997). Néstor es el director de la
revista electrónica El mono adivino, y en la actualidad enseña
literatura hispanoamericana en la Universidad de Toronto. Sin embargo,
hay otra importante noticia sobre Néstor que queremos compartir
con nuestros lectores. Fue él el ganador del Premio al PensamientoCaribeño
2003-2004, en la categoría "Cultural" con su ensayo: La táctica
lábil: escrituras de desencuentro en la República Dominicana.
Los Premios al Pensamiento Caribeño, convocados por el estado mexicano
de Quintana Roo, tienen por objeto el difundir el conocimiento y la investigación
en las áreas política, económica, histórica,
cultural, medioambiental y antropológica de la región del
Caribe. Los premios consisten de US$20,000 y la publicación de las
obras premiadas por la editorial Siglo XXI. La ceremonia de premiación
se llevó a cabo en la Ciudad de México el pasado 24 de marzo
de 2004. Nosotros no concluiremos esta nota sin antes ofrecer a los curiosos
lectores de esta elegantísima revista uno de los poemas del libro
Animal
pedestre:
Jano
Sobre
la sombra única
el
debate de dos rostros:
el
uno agota los ardides del conocimiento puro,
la
precaria soledad, la vela, los pulidos anaqueles.
Las
huellas de la mano
le
han revelado al otro
el
sentido previo a la idea del tiempo.
No
son para sus ojos
carne
y fuego
verdades
distintas,
sino
una sola,
la
misma de la noche repetida,
los
silencios y las voces.
El
uno indaga su imagen libresca
de
ampulosas redes adjetivas.
Es
uno su cuerpo,
como
uno el gesto que lo abriga.
Vence
la vigilia.
Contra
la pared,
como
atávico reflejo,
el
otro torna a soñar.
Sabe
del aire conocido por sus padres
y
de una extraña palabra
gemela
de muchas otras.
El
doble murmullo.
Es
de cal el lienzo y la certeza
de
una sombra sola
que
el reflejo desdibuja.
La
voz geminada.
Sea
la cifra que se escinde
junto
a la opacidad del reflejo
la
indudable marca,
una
frágil seña perfecta.
Ella
se niega a referir ambos nombres.
Queda
por testigo el largo eco del silencio,
esa
continua carencia que no olvida,
y
un camino dividido que se expande,
y
una secreta promesa que vacila.
El
instante precisa un motivo irresoluto,
Jano
ensaya su contorno.
También anunciamos la llegada a nuestras manos de un esperado título
-- y uno en verdad imprescindible
en cualquier biblioteca de literatura cubana: Tristán de Jesús
Medina. Retrato de apóstata con fondo canónico,
del ensayista y narrador Jorge Ferrer (Bauta, La Habana, 1967). Se trata
de una valiosa compilación de artículos, ensayos, y de un
sermón del aún poco conocido Tristán de Jesús
Medina. Como se recordará, La Habana Elegante publicó,
en su edición anterior -- y como aperitivo -- el ensayo introductorio
y una selección de este libro, por cierto, magnificentemente editado
-- y no exageramos -- por la Editorial Colibrí. Entre otras páginas
de Tristán de Jesús Medina que incluye el libro, podemos
mencionar: "La patria," "Principios fundamentales de la libertad política,"
"La sociedad civilizándose en sus castigos," "Beato Angélico
y Miguel Angel," "Recuerdos de la patria del poeta Coleridge," "Cervantes
y Calderón," etc. Como hemos incluido un enlace a la página
de Colibrí, los interesados en adquirir este volumen podrán
ordenarlo cómodamente desde el monitor de su computadora.
Por otra parte, informamos a nuestros lectores que para cuando esta edición
de La Habana Elegante ya esté en "la calle," también
estará disponible la edición en papel, especial, de nuestra
revista. Aquéllos que suscribieron la edición comenzarán
a recibir la revista según lo expresado en la Convocatoria. La Habana
Elegante homenajea en este número -- si bien modestamente -- al
poeta Ángel Escobar y a la salsera Celia Cruz. Ilustrada con viñetas
del catálogo de Boloña (1836), la revista acoge en sus páginas
textos de: Juan Carlos Quintero Herencia, James Williams Steele (cónsul
norteamericano), Jesús J. Barquet, Germán Guerra, Orlando
González Esteva, Antonio José Ponte, Gerardo Fernández
Fe, Pedro Luis Marques de Armas, Carlos A. Aguilera, Norge Espinosa, Efraín
Rodríguez Santana, Soleida Ríos, Francisco Morán,
Damaris Calderón, José Kozer, Rogelio Saunders, Félix
Lizárraga y Néstor Díaz de Villegas.
Finalmente, nos complace compartir con nuestros lectores una buena nueva.
El profesor, ensayista y poeta puertorriqueño Juan Carlos Quintero
Herencia acaba de recibir el premio que otorga el jurado de poesía
del Pen Club con el libro El hilo del marisco. La entrega de premios
tendrá lugar el 6 de junio, a las 7:00 pm, en el Centro Caribeño
de San Juan, mejor conocido como el centro de Ricardo Alegria. La actividad
será dedicada a Pedro Pietri. Felicitamos a Juan Carlos y ojalá
podamos tener pronto impreso ese libro que, desde su título, promete
hacernos agua la boca.
Strumento:
una colección de libros y poetas
Olga
Connor
Cuando uno va a comprar un libro y ve que tiene la marca de una editorial
famosa, se supone que sea un sello de garantía de buena calidad.
La razón es que han hecho una inversión basada en la experiencia
de lo que se vende bien, escogido por un consejo de expertos o por un concurso.
Pero
en Miami ha surgido un editor con un concepto diferente, quizás
por ser poeta, quizás por bibliólogo y estudioso de bibliotecología,
quizás porque, además, construye libreros de madera para
sus amigos. Es Germán Guerra, guantanamero, que con su Colección
Strumento no imprime miles de ejemplares best-sellers. Sus strumentos
son numerados y cosidos a mano. No le interesan los consejos editoriales,
porque él es el único árbitro de lo que va a publicar.
Su empresa no es tampoco una vanity press, porque no acepta dinero
por el libro, al revés, él le paga al autor con la mitad
de los ejemplares. Y los hace tan seductores, que, como ha comentado su
amigo Néstor Díaz de Villegas, "se convierten en pequeños
objetos del deseo''.
''Toman un aura de espiritualidad'', comenta Guerra, quien cuenta que la
colección comenzó por un libro suyo: Dos poemas. ''Algo
inmodesto'', dice. ''Pero las editoriales españolas no te publican
si estás en Miami, que es un estigma. No les importa si eres un
buen poeta o no, lo que les importa es que estás viviendo aquí.
A menos que te ganes un premio. A Carlos Victoria no le publican en Planeta,
ni en Ciruela, porque vive en Miami. Por otro lado, a José Manuel
Prieto, Antonio José Ponte, y Pedro Juan Gutiérrez sí
les publican en las grandes editoriales'' (Prieto reside en México,
Ponte y Gutiérrez, en Cuba).
''Ese primer libro era un experimento, a ver si funcionaba la cosa, con
sólo 50 ejemplares. Todos los regalé, el único que
me queda, me lo dediqué a mí mismo, como hacía Eliseo
Diego con algunos
de sus libros para no sentir la tentación de darlos''. Le han ayudado
en su pequeño taller casero su esposa Carina y su hija. En la imprenta
le dan buen precio, pero usa papeles de calidad especialmente seleccionados.
Los últimos tres --ya tiene cinco editados--, los ha hecho en papel
de imprimir grabados. "He ganado lo suficiente para una cena en el Versailles
con unos amigos, después del libro de Félix Lizárraga
Los
panes y los peces, que fue el tercero. Ya después me picó
el aguijón de seguir''.
Antes de ése, el segundo, Peces de plata, fue un homenaje
póstumo a Pedro Jesús Campos, que murió de sida en
el 92, y antes sólo había publicado a dos manos con De Villegas
Cantos
de preparación, recién llegados ambos por el Mariel,
y algunos poemas en la revista Linden Lane, aunque dejó un
cajón enorme de textos. ''Lo hicimos en negro y plata y lo ilustró
una pintora amiga, Natalie Prieto. Los colores eran con toda intención,
para celebrar su poesía desde su muerte'', aclara Guerra.
Ahí define en un epílogo el significado del título
de la colección: Leonardo Da Vinci, a quien Guerra rinde homenaje
de este modo, utiliza strumento en un códice sobre el vuelo
de los pájaros, para nombrar tanto a los pájaros como a las
máquinas volantes, y volo strumentale para denominar el vuelo
humano o mecánico. Es una metáfora sobre los libros concebidos
como pájaros lanzados al vuelo. Una definición muy lírica
de un poeta editor, un tanto renacentista, pero poco práctico, pues
apenas le alcanza ya el tiempo ni el dinero para todos los que se quieren
publicar con él.
El aspecto artesanal es intrínseco a su valor, y en el 2003 añadieron
dos más, el de José Kozer, Un
caso llamado FK, y el de Juan Jennis, Para medir los sueños,
ambos presentados en la Feria Internacional del Libro de Miami en noviembre
pasado.
Uno de los cursos que estudió en su carrera era el de la restauración
y encuadernación de libros. "Trabajé en el departamento de
restauración de libros en la Biblioteca Nacional, mientras hacía
mi tesis de grado: un programa para automatizar el índice anual
de publicaciones periódicas cubanas, que se quedó en una
gaveta de escritorio en Cuba''.
Toda esta experiencia le ha servido en su profesión actual, como
diagramador y experto en computación digital. Y en su trabajo como
editor. ''Soy un one man show''. Diseña, edita, pagina, monta
y encuaderna sus libros con aguja en mano y un punzón, con el que
abre los huequitos para pasar el hilo que los ata. ''Y ahí están'',
dice, mostrándolos con orgullo. Aunque no todo el que quiera se
puede publicar con él. Sólo lo que selecciona, que puede
ser de alguien reconocido como Kozer, pero con un libro inédito,
o alguien desconocido como Jennis, de quien ha sido mentor más que
editor. 'Y ya viene un libro de Emilio de Armas, que ganó premio
de poesía Eugenio Florit en Miami, en 2002, titulado Sobre la
brevedad de las cenizas. Y el séptimo strumento, sorpresa
de sorpresas, El libro de las clientas, el primero de una autora
que vive dentro de la isla, Reina María Rodríguez''.
De todos ellos, Lizárraga es el único de su generación,
nacida en los 60, un grupo marcado por los acontecimientos del Mariel,
en 1980, y que se definió entre ese acontecimiento traumático
y el de la caída del muro de Berlín en el 89. 'Lo que tú
llamaste los `posmarieles', un término al que no se le ha dado mucha
difusión, pero que puede tomar fuerza, y que corresponde a la década
del 80, cuando pasaron muchas cosas en teatro, plástica y literatura.
Cuando se redescubre Orígenes, y a poetas de
esa época que eran tabú; se detesta el realismo socialista
y se buscan temas más místicos. En el 89, cae el campo socialista,
sucede el Caso Ochoa, que fue el gran juicio, y comienza una nueva ola
de represión, la crisis económica, el período especial,
la censura y el cierre de cuanta revista medio independiente había
surgido en la isla''.
Ese es el grupo de Rolando Sánchez Mejías (en Canarias),
Iván de la Nuez (en Barcelona), Emilio Ichikawa (en Estados Unidos),
Antonio José Ponte (en La Habana), Rafael Rojas (en México),
los que heredarán la isla, por su edad, sus puntos de vista, su
preparación. "Quedaríamos en la siguiente isla, que, por
todas las implicaciones, vamos a heredar. La de un gran desastre, un gran
abismo, sobre todo moral y existencial. Va a tocarnos a nosotros la tarea
de echárnosla a los hombros, porque la anterior está en el
poder y la que nos sigue no tiene la conciencia para esa tarea que nos
va a caer así, gratis, que nos ha caído ya, y la hemos asumido
de esa forma''.
No es tarea que arredre a Guerra, que salió en el 92, nadando hacia
la base naval de Guantánamo a mar abierto, en campo minado, sembrado
de tiburones y sin salvavidas. ''Literalmente, me salvaron mis poemas.
Aunque no quería hablar de esto. Por efecto, por causa, o por acción
divina, porque los llevaba sellados en un tubo plástico dentro de
una mochilita, y eso me mantuvo a flote''. Aquí como allá,
su ciudad, su patio, el parque donde dejó en alguna piedra el pedazo
de piel de una rodilla, estará entre líneas como parte de
su poesía. Y cabe esperar mucho más de este editor, poeta
y vocero de una relevante generación que sabe más que sobrevivir,
prevalecer.
El
Nuevo Herald, 22 febrero, 2004
La
UNEAC se viste de mujer
Andrés
Tur*
¡Como lo oyen! No, les aseguro que no es un chiste de Fermin Gabor.
La nota la encontramos en CubaLiteraria.
De acuerdo con esa nota: "El discurso de las mujeres y sus aportes a la
formación de la nacionalidad cubana son aún terreno fértil
para los descubrimientos. Varios siglos de construcción histórica
han desconocido el papel que ellas han jugado." Pero, bueno, ¿y
los logros de la Federación de Mujeres Cubanas? Además de
cursar invitaciones a las federadas para asistir a la Plaza de la Revolución,
o de exhortarlas a hacer trabajo
voluntario, ¿es que acaso la Federación no ha coadyuvado,
compañeras, al reconocimiento del papel que ustedes han jugado en
la Historia? Veamos, entonces, como sigue la nota: "Este próximo
miércoles 25 de febrero, a las 4.00 PM, en su espacio de Tertulia,
la Sección de Historia de la UNEAC presentará las obras del
doctor en ciencias históricas Julio Cesar González-Pagés
y de la investigadora Raquel Vinat de la Mata.
El
libro de González-Pagés: En busca de un espacio: Historia
de Mujeres en Cuba, editado por la Editorial Ciencias Sociales obtuvo
el Premio Pinos Nuevos del 2002. La obra Las cubanas en la posguerra
(1898-1902), de Vinat de la Mata, y publicado por la Editora Política,
obtuvo el premio de investigación del Concurso Julio 2000."
¿Eso es todo? Por supuesto que esos libritos, sin un compromiso
serio por parte de la UNEAC de asumir, hasta las últimas consecuencias,
el traje femenino, no serían suficientes. Por eso he aquí
una instantánea del baile de disfraces con que la institución
cultural cubana agasajó a las féminas. Nadie podrá
negar, después de ver estas fotos, que la UNEAC, en efecto, se vistió
de mujer, y a todo trapo.
*El
apellido está bien escrito. No, no es "Tour." Queremos dejarlo bien
claro para los que siempre le están buscando las cuatro patas al
gato.
Carlos
Varela no recibe visa para entrar en Estados Unidos
El cantautor pensaba realizar una gira por Nueva York, Los Ángeles,
Chicago y San Juan, Puerto Rico.
El cantautor cubano Carlos Varela, quien tenía previsto el próximo
miércoles 10 de marzo un concierto en el Gusman Center de Miami,
no recibió la visa para entrar en Estados Unidos, informó
ElNuevo
Herald.
"Es una lástima que tanto mis admiradores en Miami como el público
de otras ciudades norteamericanas
sean privados de su derecho a escucharme por la decisión de un par
de 'dinosaurios'" del Departamento de Estado, dijo Varela, quien recibió
el jueves la comunicación de la decisión por parte de la
Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana.
El trovador pensaba realizar una gira por Nueva York, Los Ángeles,
Chicago y San Juan, Puerto Rico. "Me hacía mucha ilusión
Miami, porque habíamos ensayado un concierto especial, diferente
al que haríamos en las demás ciudades", expresó Varela.
"Iba a tener un toque mágico -añadió- con canciones
antológicas de diferentes etapas, y queríamos hacer un disco
de esa actuación en vivo".
Beth Boone, directora ejecutiva de Miami Light Project (MLP) -que auspicia
el concierto junto a Cubart Inc.-, afirmó estar "profundamente triste
e indignada". "El gobierno no ha ofrecido una sola razón para negar
la entrada de Varela y sus músicos a este país".
Cuba está considerada por Estados Unidos uno de los países
patrocinadores del terrorismo. De ahí que los trámites habituales
para que los cubanos obtengan un visado estadounidense se hayan complicado
considerablemente desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra
Nueva York y Washington, y conlleven un proceso de verificación
y autorización que puede demorar entre dos y siete meses.
Sin embargo, el cantautor aclaró que "la petición de visa
fue hecha hace varios meses".
En diciembre, Silvio Rodríguez y Varela viajaron juntos a Venezuela
para cantar en tribunas de apoyo a Hugo Chávez. El trovador negó
que la actuación en Miami estuviera vinculada con la campaña
del gobierno cubano para que liberen a cinco cubanos presos en Estados
Unidos por delitos de espionaje contra ese país, y quienes tendrán
una audiencia de apelación en Miami el miércoles, justo cuando
tendría lugar el concierto.
Encuentro,
9 de marzo 2004
Escapan
tres cisnes del Lago Nacional de Cuba y reciben asilo político
en el Laguito del Country Club de Miami
Adiarys
Almeida y Cervilio Amador fueron contratados por el Cincinnati Ballet,
y Gema Díaz acudirá próximamente a una audición
Tres de los cinco bailarines del Ballet Nacional de Cuba (BNC) que el pasado
octubre abandonaron la compañía durante una gira por 20 ciudades
norteamericanas, recibieron asilo político en Estados Unidos, informó
El Nuevo Herald. Luego de nadar felizmente en los canales y laguitos de
Miami, los bailarines cubanos ya están en vías de resolver
sus problemas de inmigración.
Adiarys Almeida, de 19 años, y Cervilio Amador, de 20 años,
fueron contratados por el Cincinnati Ballet, y Gema Díaz acudirá
próximamente a una audición, según información
ofrecida por su abogado, Willy Allen.
"Gracias a Dios todo se nos ha facilitado". "Tenemos nuestros papeles y
nuestros contratos", expresó Almeida, que ya está otra vez
en punta.
Almeida se escapó de la compañía el pasado octubre
en Nueva York, y no paró hasta llegar a la estatua de la libertad,
a cuyos pies la esperaba una amiga suya residente en Estados Unidos. Díaz
y
Amador, por su parte, huyeron de la delegación durante una presentación
del BNC en Daytona Beach. Estaban bailando Coppelia, y ¡¡zuávana!!,
dejaron la juguetería de mentirita del doctor Coppelius, y se fueron
a jugar a lo grande: a Toys R Us.
Luis Valdés y otra bailarina, integrantes del BNC, también
abandonaron la compañía en Nueva York, confirmó entonces
Almeida. Se rumora que la compañía cubana se vio obligada
a suspender la mitad de su repertorio por "problemas personales" (o sea,
porque se estaba quedando sin personas) y tuvo que reemplazar Las Sílfides
por la Sífilde (cuando contaron, faltaban como diez de esas criaturas).
Según el abogado Allen, las autoridades de inmigración estadounidenses
aceptaron las solicitudes de asilo por considerar que el abandono de la
compañía de Alicia Alonso significa un "rechazo" al gobierno
de la Isla, lo cual, traducido al idioma balletístico, quiere decir
que habían cambiado un lago destartalado por otro más regio.
"Pudieron demostrar que, si regresaban a Cuba, podían ser perseguidos",
dijo el abogado.
En
tanto, Amador dijo que se sentían "relajados", porque desde hacía
una semana no "podían ni hablar."
Los bailarines comentaron que durante este tiempo habían recibido
entrenamiento, tomado clases con agrupaciones locales, además de
actuar en la tradicional representación navideña de Cascanueces.
Aclararon que no poder hablar no era particularmente un impedimento en
la profesión danzaria, y que incluso era posible -- según
lo ha demostrado la mismísima Alicia Alonso -- bailar muy bien,
y hablar muy mal.
Con respecto al contrato del Cincinnati Ballet, fue a partir de que uno
de los directivos de esta compañía leyó en el The
New York Times sobre Almeida y Amador. Esos directivos estimaron necesario
hacer todo lo posible por ofrecerles un buen contrato a bailarines que
se habían formado en la mejor escuela de ballet del mundo.
El abogado explicó que el salario que el Cincinnati Ballet pagaría
a los bailarines semanalmente constituye el equivalente al pago anual del
BNC.
Encuentro,
18 febrero, 2004
Galardonada
la fotografía de Suite Habana en Festival de Cartagena
El cubano Raúl Pérez Ureta fue premiado el pasado viernes
en la 44 edición del Festival Internacional de Cine de Cartagena,
en Colombia, por la fotografía del filme Suite Habana, informó AP.
Entre otras películas, Pérez Ureta ha sido director de fotografía
de Suite Habana, Amor vertical, Un paraíso bajo
las estrellas, La vida es silbar, Hacerse el sueco y
Un
perfecto amor equivocado, de Gerardo Chijona, que terminó
de filmarse en 2003.
Por La vida es silbar recibió en 1998 el Premio Coral a la
mejor fotografía, en el XX Festival Internacional del Nuevo Cine
Latinoamericano, celebrado en La Habana.
En 1995, con Madagascar, obtuvo el premio Golfinho de Prata, en el XI Festival
Internacional de Cine de Troia, en Portugal. En 1989, recibió el
Premio a la Imaginación Creadora otorgado por el Instituto Superior
de Arte (ISA), y en 1981 fue galardonado en el III Concurso de la Sección
de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas
de Cuba (UNEAC), por la película Mineros.
Junto
a Suite Habana, de Fernando Pérez, los otros filmes cubanos
que compitieron en el Festival de Cartagena fueron Más vampiros
en La Habana, de Juan Padrón, y Roble de olor, de Rigoberto
López.
La película de Pérez estuvo nominada este año a los
Premios Goya, en las categorías de mejor filme de habla hispana
y mejor documental. En 2003 abrió la última edición
del Festival de Cine de San Sebastián, donde recibió el Premio
Signis a la mejor película de la Sección Oficial, que otorga
la Asociación Católica Mundial para la Comunicación.
Clasificada como documental, en Suite Habana una decena de personajes
reales de la capital de la Isla cuentan, sin pronunciar una sola palabra,
24 horas de su vida cotidiana. La ciudad misma tiene un papel protagónico.
Encuentro,
9 marzo, 2004
Inauguran
en Texas muestras de Humberto Castro y Agustín Bejarano
Pinturas,
trabajos en papel, esculturas y litografías son algunas de las técnicas
presentes en la exhibición
La Pan American Art Gallery (www.panamericanart.com), en Dallas,
Texas, acoge desde el viernes 12 de marzo hasta el 24 de abril, dos exposiciones
personales de los artistas plásticos
cubanos Humberto Castro y Agustín Bejarano.
Pinturas,
trabajos en papel, esculturas y litografías son algunas de las técnicas
presentes en la exhibición. Castro y Bejarano, aunque difieren en
técnicas y temas, coinciden en la reflexión sobre aspectos
de la naturaleza humana.
Humberto Castro, uno de los más importantes artistas de la generación
de los ochenta en la Isla, nació en La Habana, en 1957. Estudió
en la Academia de Bellas Artes de San Alejandro y en el Instituto Superior
de Arte de La Habana.
En
1989, tras participar en una exhibición en Europa, se asentó
en París, y en 1990 viajó a Miami, donde reside actualmente.
Ha recibido numerosos premios internacionales y sus trabajos se hallan
expuestos en importantes museos y en colecciones privadas. En 2001, presentó
una exposición retrospectiva de su obra en el Museo de Fort Lauderdale
de Miami, y a finales del pasado año, la galería de arte
del Kendall Campus del Miami-Dade College acogió su exposición
The
Hunter, the House and the Bait, que formó parte del proyecto
Home
Sweet Omeh.
Por su parte, Agustín Bejarano (Camagüey, 1964), quien reside
actualmente en La Habana, se graduó de la Escuela Nacional de Arte
y del Instituto Superior de Arte, en las especialidades de pintura y grabado
respectivamente. Sus obras se han exhibido en ciudades de México,
Japón, Estados Unidos y Dominicana, entre otros países.
En 1997 fue premiado en la XI Bienal de Grabado Latinoamericano y Caribeño,
en San Juan, Puerto Rico. Bejarano prefiere los grandes formatos, combinando
mezclas de técnicas (calcografía y colografía) y empleando
materiales novedosos como plásticos y acetatos. En general, la temática
de sus cuadros gira siempre en torno al hombre.
Encuentro,
10 de marzo, 2004
Estreno
mundial de una obra de la coreógrafa Marianela Boán
La insoportable levedad del ser se estrena el 12 de marzo, en Miami.
La Universidad Internacional de la Florida será la sede, el 12 y
el 13 de marzo, a las 18:00 horas,
del estreno mundial de la obra La insoportable levedad del ser, inspirada
en la novela de Milán Kundera, y en Lifting, un solo interpretado
por la coreógrafa y directora cubana Marianela Boán.
La
obra se basa en el estilo de la artista, conocido como "danza contaminada"
y en el que baile, teatro, video y música se unen para formar una
unidad muy expresiva. El guión es de la propia Boán y los
protagonistas son Elaine Wright (Theresa/Sabine) y Jorge Luis Morejón
(Thomas).
Graduada de la Escuela Nacional de Danza en 1971 y Licenciada en Lenguas
y Literatura Hispánica en la Universidad de La Habana, Boán
(1954) integró durante 15 años la compañía
DanzaContemporánea
de Cuba como bailarina y coreógrafa.
En 1988 fundó DanzAbierta, compañía que desde
su debut ha ido conformando un repertorio de amplia temática, que
incluye versiones danzarias de obras teatrales y otros espectáculos.
Encuentro,
10 marzo, 2004
Presentan
en Miami dos libros de Madeline Cámara
"Cámara ha transgredido todos los obstáculos para continuar
haciendo lo que siempre hizo: reflexionar y batallar por la cultura de
su país", expresó Alejandro Ríos.
La letra rebelde y La memoria hechizada, títulos
de la ensayista cubana Madeline Cámara, fueron presentados recientemente
en la librería y editorial Universal, en Miami, por el crítico
Alejandro Ríos y la periodista Olga Connor.
Ríos, quien durante la presentación hizo un "retrato leído
de Madeline Cámara", enunció que la cubana
"ha transgredido todos los obstáculos para continuar haciendo lo
que siempre hizo en las verdes y las maduras: reflexionar y batallar por
la cultura de su país de una manera directa, sin ambages…".
En la edición de La letra rebelde, se leen justamente estas
palabras de Cámara: "Este libro traza la historia de dos preguntas
claves en mi carrera como académica y ensayista: ¿Cómo
escriben las mujeres? ¿Desde la Isla de Cuba, su exilio y su diáspora,
cómo se ha interpretado "en femenino" la compleja y cambiante identidad
de la nación?".
"No espere el lector muchas certezas, sólo pretendo haber arrojado
alguna luz allí donde otra cubana puede haber dejado su mensaje
en clave", agrega la autora.
Entre los episodios narrados en la presentación, Ríos rememoró
el momento en que a la investigadora se le prohibió entrar a la
Isla, porque "había cometido el pecado de estudiar en extenso la
vida y obra de otra paladina de la libertad, la por entonces poeta y hoy
novelista María Elena Cruz Varela".
Ríos añadió a esta circunstancia el hecho de que "no
sólo en Cuba Cámara ha debido lidiar con incomprensiones
y tropiezos", pues "su vida académica en Estados Unidos abunda en
satisfacciones y quebrantos".
"Los juglares ingenuos del socialismo tropical, abundantes en el medio,
suelen no entender su natural militancia anticastrista y la cubana se devana
los sesos para que comprendan historias de poetas presos, parametraciones,
artistas borrados del mapa y otras lindezas de la represión distante
y ajena", sostuvo Ríos.
Luego de hacer un recorrido cronológico por la vida de la escritora,
entre otras anécdotas de su relación personal con ella, el
crítico afirmó que "hoy mismo, Cámara es una pieza
en el ajedrez cubano, que se dilucida sobre el incierto tablero internacional,
como el propio juego ciencia, con movimientos meditados e intuitivos".
La investigadora, concluyó Ríos, "ha crecido para llegar
a ser una voz necesaria, molesta, controversial, intrépida, serena,
mortificadora, abre camino y marca pautas".
Nacida en La Habana, en 1957, Cámara, además de ensayista,
se dedica a la investigación y la crítica literaria, y es
profesora de literatura hispanoamericana en South Florida State University,
en Tampa.
Residente en Estados Unidos desde 1992, previamente fue profesora en San
Diego State University en el Estado de California. Realizó estudios
en la Universidad de la Habana, el Colegio de México y obtuvo su
doctorado en la Universidad de Stony Brook, en Nueva York.
Es columnista del diario El Nuevo Herald y ha editado las antologías
Cuentos
cubanos contemporáneos, Cuentos de amor de Dostoyevsky
y Por una nueva crítica, y ha coeditado
Cuba: the Elusive
Nation (Florida, 2000).
Es autora además de los libros de ensayos Diálogos al
pie de la letra y Vocación de Casandra.
Encuentro,
10 marzo, 2004
Habló
la UNESCO
De
Jimaguayú a Raúl Rivero: Derechos humanos y libertad de expresión
en Cuba
Dimas
Castellanos, La Habana
"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión;
este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el
de investigar y recibir informaciones y opiniones y el de difundirlas,
sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".
En este párrafo - artículo 19 de la Declaración Universal
de Derechos Humanos - la Asamblea General de las Naciones Unidas resumió
magistralmente en 1948 uno de los más importantes y hermosos resultados
de la milenaria historia de la humanidad por la dignidad de las personas.
El derecho a la libertad de expresión, plasmado en múltiples
declaraciones, convenciones, pactos
y otros instrumentos jurídicos internacionales está recogido
de forma implícita en la Constitución de Jimaguayú
y de forma explícita en la de la Yaya (1897), en la primera Constitución
republicana (1901) y en la flamante Constitución de 1940. También
está presente, pero con limitaciones, en las constituciones de 1976
y 1992. En ambas se declara punible el uso de ese derecho para fines ajenos
a la construcción del socialismo y el comunismo, en contradicción
con sus preámbulos, los cuales rezan las palabras del Apóstol:
"Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto
de los cubanos a la dignidad plena del hombre".
Las limitaciones al derecho de expresión contradicen no sólo
el preámbulo, sino también el pensamiento de los más
ilustres hombres que dieron la vida por ese alto ideal así como
la historia constitucional de Cuba.
Ignacio Agramonte, en ocasión de la defensa de su tesis en la Universidad
de La Habana, expresó: "La ignorancia, el olvido o el desprecio
de los derechos del hombre son las únicas causas de las desgracias
públicas y de la corrupción de los Gobiernos". José
Martí condensó ese derecho en una sola expresión:
"El respeto a la libertad y el pensamiento ajenos, aun del ente más
infeliz, es mi fanatismo: si muero o me matan será por eso". Y la
delegación de Cuba fue la que encomendó al Consejo Económico
y Social la elaboración de la Declaración Universal de Derechos
Humanos y la que presentó el primer proyecto para ese fin.
Sin embargo, otros son los caminos del tema en la Cuba de hoy.
Legalizar institucionalmente a un solo partido y después, desde
esa cómoda posición de juez y parte, declarar lo que es punible
o no en materia de libertad de expresión para los que piensan diferente,
en pleno siglo XXI, es un criminal atentado contra la dignidad de los cubanos.
De ahí el valor real y simbólico de una noticia recién
recibida.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación,
la Ciencia y la Cultura (UNESCO) - institución al margen de ideologías
y partidos políticos, que ha reconocido reiteradamente los "logros
educacionales de Cuba" y que, por tanto, no se le puede acusar de agente
del imperialismo - ha decidido, después de haberlo nominado en varias
oportunidades, otorgar el Premio Mundial a la Libertad de Expresión
Guillermo Cano 2004, nada más y nada menos que a un poeta y periodista
cubano que está cumpliendo 20 años de prisión por
hacer uso, precisamente, de la libertad de expresión en Cuba, país
de larga tradición de lucha por los derechos humanos.
Raúl Rivero fue firmante en 1991 de la Carta de los Diez, que reclamaba
reformas y espacios independientes, por lo que fue expulsado de la UNEAC,
donde había ocupado altas responsabilidades. Fundó en 1995
la agencia de prensa independiente Cuba Press y fue detenido en medio de
la "batalla de ideas", el 20 de marzo de 2003, y condenado a 20 años
de prisión por hacer uso de la libertad de expresión para
fines considerados ajenos a la construcción del socialismo y el
comunismo, como reza en la Constitución vigente.
Rivero -laureado, entre otros, con el Premio David de Poesía por
Papel
de hombre; con el premio de la UNEAC Julián del Casal por Poesía
sobre la tierra; ganador del Concurso 26 de Julio de las FAR y poseedor
de una obra que abarca 13 libros de poesía y crónicas periodísticas-
escribió en Sin pan y sin palabras, que al igual que José
Martí sólo tiene un fanatismo: "el respeto a la libertad
de expresión, incluida la de aquellos que no piensan como él".
"La libertad - expresó Karl Jaspers - exige un debate abierto, irrestricto,
exige toda la información, todos los datos asequibles al hombre,
y los argumentos en que sustentan su opinión todas las partes, por
lo que se hace necesaria la libertad de prensa, de reunión y de
palabra". Para Rosa Luxemburgo, "la libertad no puede nunca ser otra cosa
que libertad para pensar de otra manera". Y para ese humanista que se llamó
Erasmo de Rotterdam, la intolerante y negativa tendencia humana de imponer
las ideas propias constituía "el pecado original de nuestro mundo".
Cuando
a la nefasta tendencia de los hombres de imponer su criterio se une el
control del poder absoluto para realizar ese fin, entonces no se discute:
se somete y se persigue la palabra libre, aunque nunca logre su propósito,
porque la palabra es la materialización del pensamiento, el cual,
por su naturaleza, está fuera de control para los que intentan someterlo.
La decisión de la UNESCO significa una señal de la comunidad
internacional que descalifica la conducta de las autoridades cubanas, con
respecto a los derechos y libertades. Esa señal merece que se le
preste la mayor atención para iniciar el desmantelamiento de las
normas y acciones que intentan frenar la libertad de expresión.
Para que - parafraseando a Raúl Rivero - él, los otros 74
cubanos que también fueron condenados, los que desde antes guardaban
prisión por razones similares y los que están bajo amenaza
de ser encarcelados, puedan "expresarse sin mandato".
Encuentro,
10 de marzo, 2004 |